
Por Medicina Responsable
2 de julio de 2026El ayuno intermitente puede ayudar a mantener la pérdida de peso a medio plazo en adultos con sobrepeso u obesidad, incluso un año después de finalizar la intervención. Así lo demuestra un estudio español que ha evaluado los efectos de limitar la ingesta diaria de alimentos a una ventana de ocho horas, una modalidad conocida como ayuno 16:8.
La investigación ha sido desarrollada por el Instituto de Investigación Biosanitaria de Granada (ibs.Granada), la Universidad de Granada, la Universidad Pública de Navarra y el Centro de Investigación Biomédica en Red. Sus resultados apuntan a que esta estrategia nutricional no solo puede ser eficaz durante las primeras semanas, sino que también muestra efectos sostenidos en el tiempo.
El estudio se realizó con 100 adultos, la mitad mujeres, con sobrepeso u obesidad. Durante las primeras 12 semanas, los participantes fueron divididos en cuatro grupos, todos ellos acompañados de un programa de educación en dieta mediterránea. Un grupo mantuvo su ventana habitual de comidas, igual o superior a 12 horas; otro realizó ayuno temprano, con una ventana de ocho horas antes de las 10.00; otro siguió un ayuno tardío, comenzando después de las 13.00; y un cuarto grupo eligió libremente sus ocho horas de ingesta.
Los investigadores analizaron los cambios en el peso, la masa grasa y la masa libre de grasa al inicio, tras las 12 semanas de intervención y un año después de finalizar el estudio. Los resultados mostraron que tanto el grupo de ayuno temprano como el de ayuno tardío lograron mantener una pérdida de peso significativamente mayor tras los 12 meses en comparación con quienes conservaron su rutina habitual de alimentación.
Uno de los hallazgos más relevantes es que el beneficio se mantuvo independientemente del momento del día en el que se realizara la ventana de comida. Es decir, restringir la ingesta a ocho horas fue eficaz tanto si los participantes comían a primera hora del día como si lo hacían más tarde. No obstante, el grupo de ayuno temprano mantuvo una mayor reducción de la masa grasa.
Según los autores, estos resultados refuerzan la idea de que las intervenciones basadas en el ayuno intermitente pueden ser viables y útiles para el control del peso en personas con sobrepeso u obesidad. Además, el hecho de que los efectos se mantengan un año después sugiere que este tipo de estrategia puede ayudar a sostener los cambios conseguidos más allá de la fase inicial.
Los investigadores recuerdan, en cualquier caso, que el ayuno intermitente debe entenderse dentro de un abordaje nutricional adecuado y no como una solución aislada. En este estudio, la intervención se combinó con educación en dieta mediterránea, un factor clave para promover hábitos alimentarios saludables y sostenibles en el tiempo.