
Por Medicina Responsable
17 de agosto de 2026Un estudio publicado en JAMA Network Open señala que una mejor condición física en las personas mayores de 60 años está asociada con un menor riesgo de mortalidad por todas las causas. Los investigadores destacan especialmente el papel del equilibrio y la agilidad, la fuerza de las extremidades inferiores y la capacidad cardiorrespiratoria.
La investigación, realizada por científicos de la Universidad Nacional Yang Ming Chiao Tung y la Universidad Nacional de Deportes de Taiwán, analizó los datos de 13.423 adultos mayores durante un seguimiento medio de siete años. Para ello, los investigadores combinaron información de la Base de Datos de la Encuesta Nacional de Aptitud Física de Taiwán con registros de la Base de Datos de Investigación del Seguro Nacional de Salud.
Los participantes fueron evaluados en cuatro áreas: capacidad cardiorrespiratoria, fuerza muscular, flexibilidad, y equilibrio y agilidad.
Entre las pruebas realizadas se incluyeron una prueba de escalón de dos minutos, ejercicios de flexión de brazos durante 30 segundos y de levantarse de una silla, pruebas de flexibilidad y equilibrio sobre una pierna, así como una prueba en la que los participantes debían levantarse y caminar 2,4 metros.
Los resultados mostraron que las personas situadas en el grupo con mejor rendimiento presentaban un menor riesgo de mortalidad por todas las causas en varias de estas pruebas. La asociación fue especialmente clara en las pruebas de levantarse y caminar, equilibrio sobre una pierna, levantarse de una silla durante 30 segundos y escalón de dos minutos.
El índice que combinaba las distintas dimensiones de la aptitud física mostró la asociación más favorable con la supervivencia.
El análisis por sexo también mostró algunas diferencias. En los hombres, el equilibrio y la agilidad y la capacidad cardiorrespiratoria fueron las dimensiones que presentaron las asociaciones más marcadas con un menor riesgo de mortalidad.
En las mujeres, por su parte, destacaron la fuerza de las extremidades inferiores y el equilibrio y la agilidad.
Los investigadores consideran que estos resultados respaldan la utilidad de incorporar mediciones objetivas de la condición física a la atención médica habitual de las personas mayores.
Según los autores, pruebas funcionales breves podrían ayudar a los profesionales sanitarios a identificar de forma más temprana a los adultos mayores con mayor vulnerabilidad y a diseñar intervenciones adaptadas a sus necesidades.
Estas evaluaciones, sin embargo, no están concebidas como pruebas de rendimiento máximo. Su objetivo es medir capacidades funcionales relacionadas con la movilidad y la autonomía. Por ello, los investigadores subrayan la necesidad de contar con procedimientos estandarizados, una puntuación consistente y una valoración previa de la seguridad, especialmente antes de realizar pruebas de equilibrio y movilidad.
Los resultados apuntan así a la importancia de preservar la fuerza, el equilibrio, la movilidad y la capacidad cardiorrespiratoria durante el envejecimiento. Mantener estas capacidades puede contribuir a conservar la independencia y, de acuerdo con las asociaciones observadas en este estudio, también constituye un importante indicador de salud a largo plazo.
No obstante, al tratarse de un estudio observacional, los resultados muestran una asociación entre una mejor condición física y una menor mortalidad, pero no permiten establecer por sí solos una relación causal.