
Por Santiago Melo
27 de enero de 2026Una dieta basada principalmente en alimentos vegetales no solo es beneficiosa para el medioambiente, también puede ser clave para preservar la salud de los riñones. Así lo demuestra un nuevo estudio de la Universidad Médica del Sur de Cantón (China), publicado en la revista Canadian Medical Association Journal (CMAJ), que ha identificado una menor incidencia de enfermedad renal crónica (ERC) entre las personas que siguen de cerca las recomendaciones de la dieta EAT-Lancet.
La investigación se ha basado en datos del Biobanco del Reino Unido, un macroestudio de cohorte con más de 179.000 personas de entre 40 y 69 años de edad, residentes en Inglaterra, Escocia y Gales. Tras una mediana de seguimiento de 12 años, los investigadores observaron que 4.819 personas (un 2,7 % del total) desarrollaron enfermedad renal crónica.
Los resultados revelan que quienes seguían con mayor rigor la dieta planetaria (centrada en frutas, verduras, legumbres, frutos secos, cereales integrales y un consumo reducido de carne roja, lácteos, azúcares y grasas añadidas), presentaban un riesgo significativamente menor de desarrollar ERC.
La dieta EAT-Lancet fue diseñada en 2019 por un grupo multidisciplinar de 37 científicos internacionales con el objetivo de abordar de forma conjunta los retos de la salud humana y la sostenibilidad ambiental. A diferencia de otros modelos alimentarios como la dieta DASH o la mediterránea, este enfoque también busca reducir el impacto medioambiental del sistema alimentario mundial.
Un aspecto distintivo de esta dieta es su estricta limitación del consumo de azúcares y grasas añadidas. Según los investigadores, este componente podría estar relacionado con una menor inflamación sistémica y un menor estrés oxidativo, factores clave en la progresión del daño renal.
Además de sus beneficios individuales, la dieta planetaria también tiene implicaciones globales: promueve un uso más eficiente de los recursos naturales, reduce las emisiones de gases de efecto invernadero del sector alimentario y contribuye a garantizar la disponibilidad de alimentos saludables y sostenibles para una población mundial creciente.
Los autores del estudio destacan la necesidad de seguir investigando, pero subrayan que estas evidencias respaldan la dieta EAT-Lancet como una estrategia prometedora no solo para proteger el planeta, sino también para reducir la carga de enfermedades crónicas como la ERC.