
Por Virginia Delgado
11 de septiembre de 2026El postre dulce después de comer, el helado de la hora de la merienda, la bebida azucarada para quitar la sed y el “no tengo ganas de ir al gimnasio ni de andar”, que hemos ‘practicado’ durante el verano, son los culpables de que hayamos cogido algún que otro kilo.
En septiembre, al volver a la rutina, nos sentimos mal por los excesos y queremos poner remedio. Y sí se puede, pero no con un “aquí te pillo, aquí te mato”, como comenta a Medicina Responsable Paz González Cuesta, farmacéutica y nutricionista (@Laboticadepaz). “Hay que hacerlo poco a poco. No se pueden perder esos kilos en una semana. Lo recomendable es volver a la rutina, a la alimentación normal y a la dinámica de ejercicio. La meta es minimizar la ingesta calórica que se ha incrementado durante el verano porque hemos salido más y nos ha dado igual comer una tapa de bravas y cenar una tortilla de patata. En ese tiempo, estamos en plan relax y pensamos que es un tiempo acotado que ya se acabará”, señala.
¿Cómo nos concienciamos para ello? La nutricionista recomienda visualizar cómo estábamos cuando perdimos los buenos hábitos y cómo lo estamos ahora, inmersos en nuestra rutina. “Las rutinas ordenan. Cuando una persona se siente ordenada, está más tranquila y también se ve capaz de cumplir los objetivos que se proponga”, explica.
Todo ello implica olvidarse de las dietas milagro y apostar por las sanas; por aquellas en cuyos menús abundan los platos a la plancha, al horno o al vapor, así como las frutas y verduras. Además, es momento de olvidar los pedidos a domicilio y planificar la lista de la compra, donde han de brillar por su ausencia los platos precocinados y los snacks. Ambas opciones contienen azúcares y sal añadidas que hacen retener líquidos, y el único líquido que hay que ingerir cuando queremos bajar peso es el agua.
Los expertos aconsejan diseñar menús semanales e incluso cocinar por adelantado y congelar para días posteriores. A la hora de comer, es importante ponerse un horario fijo y comer con tranquilidad y masticando bien. Para los días que tenemos una comida fuera de casa, hay que dejar los caprichos, olvidarse de los platos copiosos y apostar por la variedad sana.
No obstante, hay nutricionistas que no ven mal darse un capricho de vez en cuando. “No pasa nada por comerse un donut o una porción de pizza. Es mejor que estar deseando que llegue la excusa para poder comerlo y hacerlo en exceso”, señala Paz González Cuesta.
En esta tarea de perder kilos que muchos se han marcado en su agenda después del verano, hay que tener en cuenta que es importante conciliar lo que nos gusta comer con lo que conviene a nuestra salud. También, que cada persona es diferente y se debe prestar atención a factores como la edad, las circunstancias personales, la actividad física que se realiza, la composición corporal, los objetivos y el estado fisiológico.