
Por Europa Press
2 de marzo de 2026El ministro de Derechos Sociales, Consumo y Agenda 2030, Pablo Bustinduy, ha señalado que es "urgente" poner en marcha una regulación de la publicidad de alimentos no saludables destinada a niños y adolescentes. En este sentido, Bustinduy ha asegurado que Consumo lleva tiempo buscando la fórmula para regular la publicidad de alimentos insanos dirigida a menores, como ya hacen otros países del entorno como Portugal, Noruega, Reino Unido, Irlanda o Suecia.
"Se dan condiciones más que de sobra para que planteemos por fin de una manera audaz y ambiciosa algo que en realidad corresponde a garantizar entornos seguros para el desarrollo de los niños y niñas en España", ha subrayado Bustinduy. A este respecto, ha resaltado que la regulación de la publicidad de estos alimentos dirigida a niños y adolescentes cuenta con el apoyo de "hasta el 79% de la población", según los datos de un barómetro de la Asociación Española de Segruidad Alimentaria y Nutrición.
Un diagnóstico que comparten también desde diferentes entidades durante el acto 'Comer sano no es un tema menor' celebrado en el Congreso de los Diputados. "Hay que poner esa carga de responsabilidad a quienes realmente tienen las capacidades de hacerlo, que es la industria, los supermercados, los medios de información y las plataformas de contenido y de comunicación", ha aseverado el reponsable de Alimentación de la Federación de Consumidores y Usuarios CECU, Eduardo Montero.
Montero ha advertido que la industria y distribución alimentaria tienen "claro" el papel "esencial" de la publicidad en la configuración de las decisiones de compra y de consumo. En este sentido, ha señalado que invirtió en torno a 260 millones de euros en publicidad y 'marketing' en 2022. Además, ha puntualizado que el 80 por ciento de esta publicidad es sobre productos insanos.
"¿Nos imaginamos que el 80% de esos 260 millones de euros fuese dedicada a promocionar y fomentar hábitos de alimentación saludable y sostenible? ¿Nos imaginamos que el 80% de los 'influencers' se dedicasen y recibiesen dinero para promocionar frutas, verduras, hortalizas? (...) ¿Por qué eso no se da? Sería maravilloso. Yo creo que nadie en ningún contexto estaría en contra de ello", ha subrayado.
A este respecto, el ministro ha lamentado que los entornos publicitarios y comerciales "bombardean" de manera sistemática a los niños con mensajes publicitarios. "Si un niño o una niña recibe de media 30 impactos publicitarios de bebidas y alimentos insanos cada día pues es evidente que la eficacia de ese esfuerzo educativo que se da a los comedores y que se da por parte de las familias (...)se ve limitado", ha manifestado.
La directora de la Agencia Española de Seguridad Alimentaria y Nutrición (AESAN), Ana López, ha destacado que la regulación de la publicidad de alimentos poco saludables dirigida a menores "no es una opción", sino una "obligación ineludible" de los poderes públicos, sobre la que además hay un "amplio consenso social". Asimismo, ha enfatizado que llevar a cabo esta regulación tendría un "efecto relevante" sobre las desigualdades sociales, teniendo en cuenta que el estudio Aladino recoge que hay una mayor exposición a este contenido en aquellas familias con un nivel socioeconómico menor, en las que además se dan mayores índices de obesidad.
En esta línea, el director de Justicia Alimentaria, Javier Guzmán, ha advertido que España atraviesa una crisis alimentaria "muy importante" en los últimos años debido a la subida de precios, que está afectando especialmente a las clases populares. "Estamos diciendo a la gente, 'coma usted bien', pero realmente la gente no puede", ha expresado.
Guzmán ha apostado por un cambio de modelo, pasando de la autorregulación actual, un sistema voluntario en el que anunciantes, agencias y medios establecen códigos éticos para garantizar la veracidad y honestidad de su publicidad, a una regulación obligatoria que parte de la Administración Pública.
"Tenemos una regulación que está hecha y escrita a medida de las grandes empresas de la alimentación procesada. No es que estemos en un vacío regulatorio, estamos realmente en una estructura normativa que favorece la venta de los productos de estas empresas", ha explicado para censurar que este modelo de autorregulación "no ha funcionado".
Durante su intervención, la ministra de Sanidad, Mónica García, ha recordado que su departamento está trabajado con otros ministerios en el desarrollo del Plan Estratégico Nacional para la Reducción de la Obesidad Infantil. "La obesidad infantil es la punta del iceberg del malestar infantil", ha señalado García, que lo ha relacionado con el sedentarismo, el exceso de pantallas, la falta de sueño y una mala alimentación, y ha defendido impulsar "iniciativas legislativas" para revertir esta situación.
En este sentido, ha indicado que la obesidad infantil impacta el doble en aquellas familias que tienen menos renta en comparación con las que tienen mayor capacidad económica, y ha puesto en valor el peso de los determinantes sociales. Según ha asegurado García, estos datos se traducen en un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, cáncer, problemas respiratorios, trastornos del sueño y dificultades de salud mental. "No estamos hablando de una cuestión estética, sino de un problema de primer orden de salud pública", ha subrayado.
Por todo ello, la ministra de Sanidad ha subrayado que la infancia debe situarse "en el centro de todas las políticas", ante el impacto de los determinantes comerciales en sus hábitos alimentarios.