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Sedisa identifica los principales obstáculos que frenan la transformación digital de la sanidad española

La organización ha presentado la actualización de su Mapa de Innovación y Transformación Digital, un documento que recoge la experiencia de más de 26 responsables sanitarios y analiza las principales dificultades para modernizar los hospitales españoles

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Sedisa identifica los principales obstáculos que frenan la transformación digital de la sanidad española

Por Medicina Responsable

27 de octubre de 2026

La Sociedad Española de Directivos de la Salud (Sedisa) ha presentado la actualización 2026 de su Mapa de retos, necesidades y soluciones de Innovación y Transformación Digital, un informe que identifica los principales problemas que dificultan la incorporación de nuevas tecnologías en el Sistema Nacional de Salud (SNS). Entre sus conclusiones destaca que el 97% de los datos que se recogen en el ámbito sanitario no se utilizan para tomar decisiones, pese a que los hospitales disponen de cantidades cada vez mayores de información.

El documento reúne las experiencias de más de 26 directivos de 24 hospitales, gerencias, servicios de salud y organizaciones de diez comunidades autónomas. También incorpora las conclusiones del INNOVA Red Salud Summit 2026, celebrado el pasado mes de mayo en Toledo. Se trata de una actualización del primer informe, publicado en 2024, que permite analizar cómo han evolucionado las necesidades del sector durante los últimos dos años.

Una de las principales conclusiones es que el problema de la sanidad española ya no es la falta de tecnología, sino las dificultades para aprovecharla correctamente. Los responsables sanitarios señalan que muchos centros cuentan con herramientas digitales avanzadas, pero siguen teniendo problemas para compartir información, coordinarse con otros hospitales y adaptar sus procedimientos a las nuevas soluciones.

José Soto Bonel, presidente de Sedisa, explica que el sistema sanitario ha dejado atrás una etapa centrada en probar nuevas tecnologías y ahora debe concentrarse en extender aquellas que realmente funcionan. "Hemos dejado atrás la etapa de los pilotos aislados y del escaparate tecnológico, y entramos en una fase en la que los Directivos y Directivas de la Salud tenemos que decidir qué escalar, qué descartar y cómo garantizar que lo que funciona en un hospital llegue a todos los pacientes", señala.

La gestión de los datos ocupa el primer lugar entre los doce grandes retos identificados. Según el informe, los hospitales generan millones de registros clínicos y administrativos que, en muchos casos, no pueden utilizarse conjuntamente porque están almacenados en sistemas diferentes o no siguen los mismos criterios. Esta fragmentación dificulta tanto la toma de decisiones como la implantación de herramientas de inteligencia artificial que necesitan información fiable y comparable para funcionar correctamente.

La inteligencia artificial es otro de los grandes protagonistas del informe. En apenas dos años, estas herramientas han pasado de utilizarse principalmente en proyectos experimentales a formar parte de la actividad de numerosos centros sanitarios. Actualmente, se emplean para ayudar a interpretar radiografías y otras pruebas de imagen, automatizar documentos clínicos, identificar riesgos para los pacientes y realizar tareas administrativas.

El informe recoge, por ejemplo, la experiencia del Hospital Clínic de Barcelona con un sistema que ayuda a elaborar documentación médica y que ya supera los 5.000 registros. También destaca el uso de inteligencia artificial conversacional en el Hospital Universitario Severo Ochoa para el seguimiento de pacientes con insuficiencia cardíaca.

Sin embargo, esta expansión plantea nuevos interrogantes sobre la seguridad y el control de estas tecnologías. Sedisa advierte de la necesidad de establecer normas claras que determinen quién puede autorizar su utilización, cómo se comprueba que funcionan correctamente y quién asume la responsabilidad si un algoritmo comete un error.

La organización también insiste en la importancia de formar a los profesionales sanitarios y a los responsables de los centros. Según Soto Bonel, "la Inteligencia Artificial ya está en nuestros hospitales y, en muchos casos, ha llegado antes que las reglas para usarla". Por ello, reclama una implantación ordenada que tenga en cuenta tanto la protección de los datos de los pacientes como las exigencias de la normativa europea.

Pese a estas dificultades, el documento recoge experiencias que ya están consiguiendo reducir las listas de espera y mejorar la atención sanitaria. Es el caso de los programas de teledermatología de los hospitales madrileños de La Princesa y Ramón y Cajal, que permiten resolver más del 50% de las consultas sin necesidad de una visita presencial y ofrecen una respuesta del especialista en menos de 72 horas.

Otro ejemplo es la teleoftalmología con inteligencia artificial desarrollada en Alcázar de San Juan y extendida a otros centros de Castilla-La Mancha. Este sistema permite dar el alta directamente al 40% de los pacientes evaluados y ha conseguido eliminar las listas de espera en algunos hospitales. Por su parte, los programas de interconsulta electrónica entre Atención Primaria y especializada en Albacete y Guadalajara ofrecen respuestas en menos de tres días y evitan derivaciones innecesarias.

La digitalización también está permitiendo reducir desplazamientos de los pacientes. En Albacete, el seguimiento a distancia de personas con dispositivos cardíacos implantados ha disminuido un 89% las revisiones presenciales después de 18 meses de funcionamiento. Además, un sistema de gestión logística implantado en Talavera de la Reina ha permitido recuperar más de 5.500 horas de actividad asistencial al año y ahorrar más de 133.000 euros.

Para Sedisa, estos resultados demuestran que las nuevas tecnologías pueden mejorar la atención cuando responden a necesidades concretas. Sin embargo, la sociedad advierte de que muchas iniciativas siguen dependiendo de proyectos piloto o de financiación temporal, lo que dificulta su continuidad y su expansión a otros hospitales.

Por ello, la organización considera que uno de los principales objetivos para 2027 debe ser extender las soluciones que ya han demostrado buenos resultados y garantizar que puedan mantenerse en el tiempo. También reclama modelos de financiación más estables y una mayor coordinación entre administraciones para evitar que cada centro desarrolle herramientas incompatibles con las del resto.



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