
Por Medicina Responsable
2 de octubre de 2026El Hospital Universitario Ramón y Cajal de Madrid ha implantado, por primera vez en España, un sistema automatizado sin catéter para administrar insulina a pacientes adultos con diabetes tipo 1. Esta tecnología busca facilitar el tratamiento diario de estas personas, al ofrecer una mayor comodidad y flexibilidad y adaptar automáticamente el suministro de insulina a sus niveles de glucosa.
El nuevo procedimiento combina una bomba de insulina tipo parche con un sistema compatible de monitorización continua de glucosa. El dispositivo funciona sin cable y ajusta automáticamente la administración de insulina en función de los niveles de glucosa de cada paciente, lo que favorece un mejor control glucémico y reduce la necesidad de tomar continuamente decisiones relacionadas con el tratamiento.
La incorporación de este sistema amplía las opciones terapéuticas disponibles para los adultos con diabetes tipo 1 y supone, según fuentes de la Comunidad de Madrid, un nuevo paso hacia una atención más personalizada y apoyada en tecnologías digitales.
El tratamiento se lleva a cabo en la Unidad de Diabetes tipo 1 de Adultos del Servicio de Endocrinología y Nutrición del Hospital Ramón y Cajal, dirigido por el doctor Héctor Escobar Morreale.
Este avance se enmarca en la estrategia de la Comunidad de Madrid para consolidar al Hospital Universitario Ramón y Cajal como Centro de Excelencia en Enfermedades Endocrinológicas y Metabólicas. Este modelo combina asistencia clínica especializada, educación terapéutica, prevención de complicaciones, investigación e innovación tecnológica.
Actualmente, el hospital atiende a cerca de 3.000 adultos con diabetes tipo 1, enfermedad en la que el organismo no produce insulina. Su Unidad de Diabetes incorpora alrededor de 150 nuevos pacientes cada año y realiza más de 5.200 consultas anuales, unas cifras que la sitúan entre las de mayor actividad y especialización del país.
La unidad cuenta con un equipo multidisciplinar formado por cuatro endocrinólogos especializados, cuatro enfermeros educadores en diabetes, dos técnicos de laboratorio y un investigador predoctoral. Su modelo asistencial integra la práctica clínica con la investigación traslacional y la evaluación de resultados en vida real con el objetivo de seguir mejorando la atención a estos pacientes.