
Por Medicina Responsable
13 de octubre de 2026La implantación del Espacio Europeo de Datos de Salud (EEDS) supondrá un cambio importante en el funcionamiento de los hospitales y centros sanitarios españoles, que deberán adaptar sus sistemas tecnológicos, mejorar la gestión de la información clínica y garantizar que los datos puedan compartirse de forma segura entre diferentes instituciones y países europeos. Un proceso en el que los directivos sanitarios tendrán un papel fundamental y que plantea importantes desafíos para el Sistema Nacional de Salud.
Así se ha puesto de manifiesto durante el encuentro online “Espacio Europeo de Datos de Salud y su implementación en España”, organizado por la Fundación Instituto Roche y la Sociedad Española de Directivos de la Salud (SEDISA), en el que distintos expertos han analizado las oportunidades y dificultades que presenta este nuevo marco europeo.
El EEDS, regulado por el Reglamento (UE) 2025/327, entró en vigor en marzo de 2025 y contempla una aplicación progresiva durante los próximos años, con las primeras obligaciones relevantes previstas para 2029. Su finalidad es facilitar el acceso y el intercambio de información sanitaria electrónica, tanto para mejorar la atención de los pacientes como para impulsar la investigación, la innovación y la planificación de los recursos sanitarios.
Uno de los principales cambios será la evolución del modelo de gestión hospitalaria. Según ha explicado el director gerente del Hospital del Mar de Barcelona, Jaume Raventós, el nuevo marco europeo exigirá pasar de un sistema centrado fundamentalmente en la historia clínica electrónica a otro en el que la gestión y el aprovechamiento de los datos adquieran un papel estratégico.
Para afrontar esta transformación, los centros tendrán que modernizar sus infraestructuras tecnológicas, reforzar la ciberseguridad, establecer mecanismos de gobernanza del dato y formar a sus profesionales. También será necesario definir nuevas responsabilidades y destinar recursos económicos y humanos especializados a la gestión de la información sanitaria.
Con la aplicación del EEDS, los hospitales no solo tendrán que prestar asistencia sanitaria, sino también garantizar la calidad, seguridad y disponibilidad de los datos que generan. Esto incluye facilitar el acceso de los pacientes a su información clínica, favorecer su utilización en otros países europeos y establecer mecanismos que permitan aprovechar determinados datos para fines científicos y de gestión, conforme a las garantías legales correspondientes.
Raventós ha advertido de que la participación de los hospitales en el intercambio internacional de información también incrementará las exigencias en materia de seguridad digital, por lo que será necesario reforzar la protección de los sistemas y la trazabilidad de los datos.
Por su parte, el científico sénior del Instituto Aragonés de Ciencias de la Salud, Enrique Bernal-Delgado, ha destacado que los responsables sanitarios deberán crear las condiciones necesarias para utilizar mejor la información generada en sus organizaciones y facilitar su aprovechamiento en investigación e innovación.
En este sentido, ha señalado que el nuevo marco exigirá una coordinación estrecha entre los centros que disponen de los datos y las autoridades encargadas de autorizar su acceso, especialmente para los denominados usos secundarios, que comprenden actividades como la investigación científica, la evaluación de políticas sanitarias y la innovación.
La vocal de la Junta Directiva de SEDISA, María Dolores Acón Royo, ha insistido en la necesidad de comenzar a preparar a las organizaciones sanitarias, especialmente en aspectos como la calidad de los datos, la formación de los profesionales y la definición de responsabilidades.
España cuenta con una posición favorable para afrontar este proceso gracias al grado de digitalización de su sistema sanitario y a herramientas ya consolidadas, como la Historia Clínica Digital del Sistema Nacional de Salud.
Sin embargo, esta situación no es homogénea en todo el territorio. Según el informe “El Espacio Europeo de Datos de Salud y su implementación en España”, elaborado por 32 expertos e impulsado por la Fundación Instituto Roche, todavía existen importantes diferencias entre comunidades autónomas e instituciones, especialmente en la capacidad para reutilizar información sanitaria con fines de investigación.
Entre los principales obstáculos figuran la limitada interoperabilidad de algunos sistemas, las dificultades para gestionar y compartir datos, la falta de profesionales especializados y la necesidad de mejorar la coordinación entre administraciones y centros públicos y privados.
Bernal-Delgado ha advertido de que estas desigualdades pueden traducirse en diferentes velocidades de implantación, especialmente en aquellos territorios donde el aprovechamiento de los datos sanitarios para la investigación y la innovación está menos desarrollado.
Pese a estos desafíos, los especialistas consideran que el EEDS ofrece una oportunidad para mejorar la toma de decisiones clínicas y la planificación sanitaria. La posibilidad de analizar información de distintas organizaciones permitirá conocer mejor las necesidades asistenciales, anticipar la demanda y distribuir los recursos con mayor eficiencia.
La directora gerente de la Fundación Instituto Roche, Consuelo Martín de Dios, ha subrayado que los directivos sanitarios serán fundamentales para impulsar esta transformación, tanto en la adaptación tecnológica como en la organización de los equipos y la gestión del cambio.
El reto, según han coincidido los participantes, no será únicamente incorporar nuevas herramientas digitales, sino conseguir que los datos sanitarios puedan utilizarse de forma segura y eficaz para mejorar la atención a los pacientes y avanzar en la investigación.