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Bruno, el joven cordobés que recibió el riñón de su padre mediante cirugía robótica: “Ahora me encuentro mejor que antes”

Su intervención fue una de las primeras del programa de trasplante renal robótico de donante vivo del Hospital Reina Sofía de Córdoba

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Bruno, el joven cordobés que recibió el riñón de su padre mediante cirugía robótica: “Ahora me encuentro mejor que antes”
De Izquierda a derecha: doctor Pablo Campos, jefe del Servicio de Urología del Hospital Reina Sofía, Bruno y su padre, Manuel, durante el seminario para periodistas de Fenin.

Por Nuria Cordón

25 de septiembre de 2026

Bruno tenía 17 años y aquel había sido un día como otro cualquiera. Había hecho su vida con normalidad y nada hacía pensar que algo iba mal hasta que, de repente, se desmayó. “Era la primera vez que me pasaba algo así. Me asusté porque yo hasta ese momento había estado bien”, recuerda ante los medios de comunicación durante el seminario que la Federación Española de Empresas de Tecnología Sanitaria (Fenin) organiza anualmente para periodistas.

Su padre, Manuel, tampoco imaginó entonces lo que vendría después. “Al principio pensaron que podía tratarse de un problema cardiaco”, explica. Sin embargo, varios estudios genéticos pusieron nombre al problema: nefronoptisis. Según recuerda la familia, cuando llegó el diagnóstico la función renal de Bruno ya estaba reducida a alrededor de un 7%. “De un día para otro, pasas de estar bien a estar en un hospital. Me supuso angustia, agobio... No sabía qué me pasaba”, explica el joven.

Con el diagnóstico llegó también la diálisis. Al principio fue difícil entender por qué, después de haber llevado una vida completamente normal, Bruno tenía que pasar varias horas conectado a una máquina. “Me lo tomé como una rutina, como ir a clase, como comer”.

A la segunda semana del ingreso llegó otra noticia complicada de digerir con 17 años: necesitaba un trasplante de riñón. “Lo pasé mal, pero con calma. Pensé: si me toca, me ha tocado”. Una aceptación que no llegó inmediatamente, ya que Bruno reconoce que necesitó ayuda y tiempo para asumir una enfermedad que había irrumpido sin avisar en plena adolescencia.

Manuel, sin embargo, recuerda aquellos meses desde otra perspectiva. “Como padre es complicado”, reconoce. Aun así, la familia intentó afrontar la situación con humor y encontró un importante apoyo en los profesionales sanitarios. “Te están dando una salida y eso te relaja”.

Cuando la cirugía robótica entra en el trasplante renal

Cuando quedó claro que Bruno necesitaba un nuevo riñón, tanto su padre como su madre se ofrecieron como donantes, aunque fue finalmente su padre quien resultó compatible.

Entonces apareció una posibilidad que la familia no esperaba: incorporar la cirugía robótica al trasplante. El Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba preparaba en aquellos momentos la puesta en marcha de su programa de trasplante renal robótico de donante vivo y Bruno se convertiría en uno de sus dos primeros receptores. “Nos explicaron las bondades y los riesgos y decidimos la cirugía robótica”, recuerda su padre.

Pero el robot no sustituye en ningún caso a los cirujanos. Esa es precisamente una de las ideas en las que insiste el doctor Pablo Campos, jefe del Servicio de Urología del Hospital Reina Sofía y cirujano que lideró la intervención. “El robot no le va a operar. Nosotros lo vamos a hacer, solo que tenemos la suerte de que nos va a ayudar a hacerlo”.

La diferencia está en lo que esa ayuda permite hacer. El cirujano trabaja con una visión tridimensional y ampliada del campo quirúrgico y dispone de una precisión y una capacidad de movimiento especialmente importantes cuando se enfrenta a intervenciones de elevada complejidad. Y, según el doctor Campos, un trasplante renal lo es.

De acuerdo con el cirujano, “hay que unir los vasos sanguíneos del riñón del donante con los del receptor mediante suturas extremadamente finas y hacerlo, además, con rapidez”. Una vez extraído el órgano, el tiempo resulta determinante para preservar su función.

La intervención de Bruno se realizó a principios de junio de este año. La extracción del riñón del padre se llevó a cabo mediante cirugía laparoscópica, mientras que el sistema robótico se utilizó para implantar el órgano en Bruno.

Según explica el doctor Campos, el procedimiento requirió una coordinación milimétrica. Ambos estaban anestesiados simultáneamente y dos equipos trabajaban de forma coordinada. En total, relata el cirujano, participaron 14 profesionales. Así, mientras un equipo extraía mediante laparoscopia el riñón del padre, el otro preparaba a Bruno para recibirlo.

La incorporación de esta técnica no fue improvisada. Los profesionales del Reina Sofía habían completado formación específica, realizado estancias en hospitales españoles con experiencia en el procedimiento y desarrollado su propio programa de entrenamiento. Para ponerlo en marcha contaron, además, con la colaboración de los servicios de Urología del Hospital de Bellvitge, en Barcelona, y del Hospital Puerta del Mar, en Cádiz.

“Ha venido a democratizar la cirugía compleja”

Para el doctor Campos, la trascendencia de la cirugía robótica va mucho más allá de una intervención concreta. La tecnología permite realizar mediante abordajes mínimamente invasivos procedimientos de enorme dificultad y facilita que técnicas que requieren una elevada especialización puedan extenderse progresivamente a más profesionales y centros. “El robot permite hacer cirugías con movimientos muy complejos”, explica. Por ello, el cirujano lo resume con una frase: “Ha venido a democratizar la cirugía compleja”.

Otra de sus ventajas es la posibilidad de reproducir una técnica quirúrgica de manera más homogénea y facilitar el aprendizaje. En cirugía laparoscópica, cuando un especialista en formación encuentra una dificultad, el cirujano experto debe ocupar físicamente su lugar. Con el sistema robótico, explica Campos, ambos pueden trabajar desde las consolas, lo que facilita la tutorización y el aprendizaje.

Pero la incorporación de la tecnología debe hacerse con prudencia. El equipo del Reina Sofía llevaba alrededor de dos años preparándose antes de iniciar este programa. “Si algo tiene que salir bien, es aquí”, resume el cirujano.

El trasplante abierto continúa siendo el procedimiento de referencia y, según explica el propio hospital, los resultados del abordaje robótico son equiparables a los del método tradicional. A ellos se añaden las ventajas propias de la cirugía mínimamente invasiva: menor dolor postoperatorio y pérdida de sangre, menos complicaciones relacionadas con la herida quirúrgica, una recuperación más rápida y un mejor resultado estético.

El objetivo del Reina Sofía es seguir ampliando progresivamente las posibilidades de esta tecnología. A medida que aumente la experiencia del equipo, el hospital plantea extender la cirugía robótica a trasplantes de donante fallecido y, posteriormente, a procedimientos de mayor complejidad.

El programa se enmarca en una apuesta por la cirugía robótica que comenzó en 2018 con la instalación del primer sistema Da Vinci y continuó en 2021 con la incorporación de un segundo. Desde entonces, el hospital ha superado las 3.000 intervenciones con esta tecnología, que ya utilizan seis especialidades. Un año antes del trasplante de Bruno, el centro había empleado también el robot en la extracción hepática de un donante vivo.

Para Bruno, sin embargo, todo ese desarrollo tecnológico se resume en algo mucho más sencillo: el poder recuperar su vida. Y es que, la evolución tras el trasplante fue bastante buena. Aunque los primeros días estuvieron marcados por las molestias propias del postoperatorio y por la sonda, que le dificultaba caminar, enseguida comenzó a recuperarse. “Ahora me encuentro mejor que antes”, asegura.

Su historia muestra qué hay detrás de avances que, explicados en términos de precisión, visión tridimensional o cirugía mínimamente invasiva, pueden parecer lejanos hasta que se traducen en la vida de un paciente. Es entonces cuando cobran sentido las palabras de Pablo Crespo, secretario general de Fenin, al referirse a “los milagros que suceden cada día gracias a la tecnología”.



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