
Por Medicina Responsable
21 de julio de 2026Eliminar las agujas de los análisis de sangre. Ese es el objetivo que persigue un proyecto pionero que ya ha comenzado a implantarse en algunos municipios de Cataluña gracias a tecnologías innovadoras de microextracción. Se trata del estudio clínico europeo Project-COMFORT, una iniciativa internacional desarrollada por el Vall d'Hebron Instituto de Investigación (VHIR), el Instituto de Investigación en Atención Primaria de Salud Jordi Gol (IDIAPJGol) y la atención primaria del Instituto Catalán de la Salud.
Los primeros participantes ya han sido incluidos en los Centros de Atención Primaria (CAP) Roquetes, en las Terres de l'Ebre, y Sant Martí de Provençals, en Barcelona, ambos del Instituto Catalán de la Salud (ICS), un paso que consolida el inicio de la actividad asistencial. En el caso de Vall d'Hebron, se prevé alcanzar al menos un centenar de participantes dentro del conjunto del estudio, que se ejecuta de forma paralela en varios países europeos y bajo un mismo protocolo clínico armonizado.
Para ello, se prevé desarrollar dispositivos y protocolos de micromuestreo (PCmS) centrados en el paciente, que requieran menos volumen de sangre y puedan realizarse en la propia Atención Primaria o en el domicilio. "La nueva técnica menos invasiva, junto con la educación y formación de los pacientes en el uso del dispositivo, puede contribuir a mejorar su experiencia y el seguimiento de sus patologías", expresa Gemma López, enfermera de familia y comunitaria y adjunto a dirección del CAP Sant Martí de Provençals.
El proyecto parte de la necesidad de reducir la carga asociada a las extracciones de sangre convencionales, especialmente en poblaciones que requieren frecuentes controles o que presentan dificultades de acceso a los centros sanitarios. La microextracción sanguínea permite obtener volúmenes reducidos de sangre de forma menos invasiva, con la posibilidad de implementarlo en entornos más flexibles, incluso fuera del hospital.
“Es un avance en la organización asistencial si esta tecnología se implementa en la práctica clínica colectivos vulnerables como los niños y las personas mayores, así como de la población que vive en zonas rurales”, expresa Noèlia Carrasco Querol, coordinadora del estudio en el ámbito de la atención primaria e investigadora de la Unidad de Apoyo a la Investigación (USR) Tierras del Ebro del IDIAPJGol.
Esta aproximación abre la puerta a nuevos modelos de seguimiento clínico más centrados en el paciente, con potencial para mejorar la adherencia a los controles médicos, reducir desplazamientos innecesarios y optimizar recursos asistenciales. Además, busca asegurar que estas nuevas tecnologías mantengan los estándares de calidad analítica necesarios para la toma de decisiones clínicas.
Actualmente se encuentra en fase clínica, un momento clave puesto que permite validar en condiciones reales los dispositivos y procedimientos desarrollados durante las fases previas del proyecto. Esta etapa incluye la recogida de muestras en entornos asistenciales, en este caso los CAP, y la evaluación de su rendimiento en distintos perfiles de pacientes y contextos clínicos.
En Vall d'Hebron, el proyecto está coordinado por la doctora Roser Ferrer, jefe del servicio de Bioquímica del Hospital Universitari Vall d'Hebron y jefe del grupo de Bioquímica Clínica, Vehiculización de Fármacos y Terapia del VHIR. "El inicio de la inclusión de pacientes representa un momento especialmente significativo porque pasamos de la teoría y la validación técnica a la práctica clínica real. Es aquí donde podemos evaluar el impacto potencial de esta tecnología en el día a día de los pacientes y profesionales", explica.
Además, destaca que permitirá no sólo comprobar la viabilidad de la microextracción sanguínea, sino también analizar aspectos como su aceptación por parte de los pacientes, la consistencia de los resultados y su integración en los flujos de trabajo asistenciales. "El reto no es sólo tecnológico, sino también organizativo y clínico. Tenemos que ver cómo estas herramientas pueden encajar en los sistemas de salud sin perder rigor ni calidad diagnóstica", concluye.