
Por Medicina Responsable
23 de enero de 2026Una investigación de la Universidad de Australia Occidental, publicada en la revista PLOS Biology, ha revelado que el tamaño del pene influye de forma diferente en la percepción que tienen hombres y mujeres. Mientras que ellas consideran más atractivas a las figuras masculinas con penes más grandes, ese interés disminuye a partir de cierto tamaño. En cambio, los hombres tienden a ver a quienes tienen un pene más grande como rivales sexuales y físicos más amenazantes.
El estudio se basa en las respuestas de más de 600 hombres y 200 mujeres, que evaluaron imágenes generadas por ordenador de figuras masculinas con distintas combinaciones de altura, forma corporal y tamaño del pene. Las mujeres debían valorar su atractivo sexual, y los hombres, el grado de amenaza como oponentes en una pelea o rivales en la atracción de pareja.
Los resultados muestran que las mujeres preferían figuras más altas, con cuerpo en forma de V (mayor proporción entre hombros y caderas) y penes más grandes. Sin embargo, este último factor dejó de sumar atractivo a partir de una cierta longitud. Por el contrario, los hombres clasificaron sistemáticamente a los individuos con rasgos más exagerados, mayor estatura, hombros anchos y penes grandes, como más competitivos sexualmente y peligrosos físicamente.
“Los hombres parecen sobrestimar la importancia de estas características en la atracción femenina”, señalan los autores. Según el estudio, esta percepción podría estar relacionada con una mayor sensibilidad a la competencia sexual, especialmente con la edad. De hecho, los hombres mayores dieron más importancia al tamaño del pene al evaluar a otros hombres.
Los investigadores también sugieren que, antes de la invención de la ropa, el pene habría sido un rasgo visible relevante tanto para atraer parejas como para intimidar a posibles competidores. A nivel evolutivo, factores como la altura, la forma corporal y el tamaño del pene podrían haber sido favorecidos tanto por la selección sexual femenina como por la competencia entre machos.
La autora principal, la doctora Upama Aich, concluye que el pene humano, además de su función reproductiva, también ha evolucionado como un adorno sexual. Su tamaño, más grande en proporción al cuerpo que en otros primates, parece desempeñar un doble papel: atraer a las hembras y disuadir a los rivales.