
Por Medicina Responsable
14 de abril de 2026Operar el prepucio en adultos no responde solo a motivos culturales o estéticos. En urología, la circuncisión se plantea cuando hay un problema médico que interfiere en la vida diaria, genera dolor o favorece infecciones de repetición. Aunque el prepucio ayuda a mantener el pH, la temperatura y la humedad del glande, su función no es imprescindible, y cuando se convierte en una fuente de molestias o complicaciones, la cirugía puede mejorar de forma notable el bienestar.
La indicación más habitual es la fimosis adquirida, definida como la imposibilidad de retraer el prepucio y exponer el glande. En muchos casos, el problema se nota sobre todo con el pene en erección, pues puede aparecer tirantez, dolor o dificultad durante las relaciones sexuales. Además, al dificultar la higiene, la fimosis puede favorecer infecciones e inflamaciones.
Entre los escenarios en los que se recomienda la circuncisión en adultos destacan los episodios de balanitis o balanopostitis (inflamación o infección del glande y/o del prepucio). Se manifiestan con enrojecimiento, dolor, grietas o escozor, y en algunos casos el anillo fimótico se estrecha aún más tras cada episodio. También se indica en casos de parafimosis, cuando el prepucio queda retraído por detrás del glande y lo estrangula, una situación que se considera una urgencia y requiere atención inmediata.
Además, los urólogos recuerdan que una inflamación crónica mal controlada puede aumentar el riesgo de complicaciones. El doctor Víctor Díez Nicolás, jefe del Servicio de Urología de Olympia Quirónsalud, lo resume así: “Es importante entender que la circuncisión no es solo una cuestión estética. En muchos pacientes, responde a un problema médico que afecta a su bienestar diario y a su salud a largo plazo”. En determinados casos, añade, la intervención se contempla también como medida preventiva ante patologías más graves, incluido el cáncer de pene, especialmente si existe un contexto de fimosis con inflamación persistente.
En cuanto a beneficios, el primero suele ser que mejora la higiene íntima al facilitar la limpieza del glande y reducir la acumulación de secreciones, lo que disminuye la probabilidad de inflamación local. “Al eliminar el prepucio, se facilita la limpieza y se reduce la acumulación de secreciones, lo que disminuye la probabilidad de inflamaciones”, señala el doctor Díez Nicolás. También se ha asociado a una reducción del riesgo de algunas infecciones, y en el plano sexual muchos pacientes refieren mejoría cuando antes existía dolor o tirantez por la fimosis. El urólogo remarca que la cirugía “no afecta negativamente ni al deseo ni a la función sexual”.
La circuncisión en adultos suele realizarse como cirugía ambulatoria, bajo anestesia local o sedación, con una duración breve y sin necesidad de ingreso en la mayoría de los casos. Los avances técnicos han permitido procedimientos más cómodos y con buena recuperación. “Los avances tecnológicos nos han permitido incorporar dispositivos de circuncisión automática que hacen la intervención más rápida, cómoda y con mejores resultados estéticos. Además, estas técnicas contribuyen a reducir el tiempo de recuperación”, afirma el especialista.
Tras la intervención, la recuperación es progresiva, las molestias suelen ser leves y controlables, y el paciente vuelve a su rutina de forma paulatina. En unas semanas, según la evolución individual y las indicaciones médicas, se retoma la actividad habitual, incluidas las relaciones sexuales.