
Por Virginia Delgado
14 de julio de 2026El gol de Iniesta en la final del Mundial 2010. Este es uno de los recuerdos que muchos españoles tienen en su memoria y no olvidan con el paso de los años.
Ya no se acuerdan de la celebración de un aniversario, ni del primer día en un trabajo importante, tampoco de su graduación, sin embargo, no han borrado de su cabeza lo que hizo este futbolista en Sudáfrica en el minuto 116 del partido contra Países Bajos.
¿Por qué? ¿Cuál es la razón por la que este momento esté grabado a fuego en muchas personas? Según un estudio de Legends Global, compañía especializada en gestión de espacios, el 63% de los españoles asegura que el momento más emocionante de su vida ocurrió en un evento deportivo o musical. También, señala que el 71% afirma haber conectado con desconocidos durante un concierto, un partido o un gran evento.
Todo ello ocurre porque las experiencias compartidas multiplican nuestras emociones y refuerzan un sentimiento de permanencia. Esto es lo que está sucediendo durante el Mundial de Fútbol de 2026 y lo que puede explicar que personas que habitualmente no siguen La Liga no se pierdan un partido de la Selección Española, y que nuestras sensaciones sean aún más eufóricas que las que sentimos cuando juega nuestro equipo durante el campeonato liguero. “A nivel psicológico ocurren cosas. Todos vamos con el mismo objetivo, no hay rivalidad entre nosotros, como sí sucede en La Liga. Pertenecemos a un grupo grande, esto hace que se refuerce la identidad de grupo; el sentimiento de pertenencia. Si, además se celebra, la expresión de dichas emociones reporta bienestar”, explica Pilar Conde, psicóloga especializada en Psicología Clínica.
Durante la conexión emocional que sentimos suceden mecanismos psicológicos que llegan a hacer que las victorias y las derrotas de la Selección se vivan como propias. “El orgullo, la frustración, el disfrute o el miedo se experimentan de manera intensa y desde esa identidad. Por eso decimos ‘hemos ganado’”, añade la psicóloga.
Formar parte de una emoción colectiva, como la que se vive durante un Mundial, nos aporta beneficios, como señala Conde. “Mejora nuestro bienestar emocional, aumenta la autoestima, reduce el estrés, fortalece las relaciones sociales y hay un sentido de propósito compartido y mayor resiliencia colectiva”, subraya.
Con todo ello, campeonatos como el que se está disputando estos días nos hacen ver que existe una necesidad humana de sentirnos parte de un grupo y compartir experiencias con los demás. “Somos seres sociales y, como tal, sabemos que formar parte de grupos es un factor de protección para nuestro bienestar emocional. A su vez, cuando no nos sentimos que formamos parte, aumenta el riesgo de soledad no deseada y deriva en mayor riesgo para nuestro bienestar emocional”, concluye la psicóloga