
Por Juan García
14 de julio de 2026La salud mental ha ganado una presencia y consideración notables en el debate público en los últimos años. A pesar de los esfuerzos por sensibilizar a la población sobre su incidencia y la importancia de consultarla con un profesional, muchos españoles ven carencias a la hora de buscar información validada sobre este ámbito.
La última edición del Barómetro Sanitario, publicado por el Ministerio de Sanidad con datos del CIS, arroja que prácticamente la mitad de los encuestados (48,8%) declara dificultades para encontrar información relacionada con la salud mental. Con datos que se corresponden a los primeros meses de 2026, este dato se extrae de las consultas relativas al grado de alfabetización sanitaria de la población, que el Barómetro ha explorado por primera vez en esta oleada.
Según concluye el Ministerio, las respuestas a estas nuevas preguntas reflejan “un nivel relativamente alto” de alfabetización sanitaria, especialmente en los aspectos que implican la interacción directa con profesionales sanitarios. El 94,4% de los españoles ve fácil o muy fácil seguir las recomendaciones de estos profesionales y tres de cada cuatro, para comprender la información sobre revisiones médicas.
En contraste con la dificultad para informarse sobre salud psicológica, los consejos sobre estilo de vida saludable se consideran fácilmente accesibles para el 86,3% de la población. Otra de las áreas donde más dificultades encuentran los encuestados es en la ponderación de ventajas e inconvenientes para tomar una decisión sobre su tratamiento, donde un 43,5% lo ve difícil o muy difícil.
A la luz de estos datos, la salud mental sigue siendo un área con margen de mejora, donde la diseminación de la información entre redes sociales y medios de comunicación se encuentra con una manifiesta escasez de psicólogos en el sistema público.
No en vano, casi uno de cada cinco españoles (18,2%) refirió haber consultado con un profesional sanitario algún aspecto relacionado con su salud mental en el último año. Aunque la sanidad pública es la opción donde mayoritariamente donde se abordaron estos temas (59,6% de los casos), la salud mental es el campo donde más recurrencia tiene la sanidad privada. Entre el total de encuestados que consultó por este motivo, cerca de uno de cada cuatro (23,8%) acudió a un profesional privado pagando la consulta de su propio bolsillo y un 6,6% lo hizo a través de un seguro médico privado.
En los casos tratados en la sanidad pública, los médicos de familia fueron los profesionales que asumieron la mayor parte de estas consultas (43,1%), seguidos de psiquiatras (31%) y psicólogos (16,9%). De entre todos ellos, algo más de la mitad hicieron una valoración positiva de la atención recibida, el porcentaje más bajo si se compara con el desglose por niveles asistenciales.
Las herramientas tecnológicas y digitales tienen un creciente protagonismo en el sistema sanitario y su incorporación y aceptación avanza lenta pero continuamente. En el caso de la IA, aunque más del 60% de la población ha oído hablar de la aplicación de estas herramientas a los servicios sanitarios, se encuentra un elevado índice de “incomodidad” respecto a su presencia en consulta. Un 48,1% se sentiría “totalmente incómodo” en caso de hablar con una IA durante una consulta médica y un 41% se sentiría así en caso de realizar el seguimiento de una enfermedad a través de un asistente virtual . Donde sí tienen mayor aceptación estas tecnologías es en el uso de herramientas con fines más técnicos, como la interpretación de radiografías o la cirugía robótica, con porcentajes de aceptación que se sitúan por encima del 30%.
En el plano de la digitalización, un 60% de los encuestados no había accedido nunca a su historia clínica electrónica: un 37% por desconocimiento de que existía la posibilidad y un 20% por no saber acceder a través de internet a este recurso.