logo_medicina
Síguenos

La huella psicológica del asalto a Ceuta, tres meses después de la tragedia: "Estamos sumidos en un duelo interminable porque no le vemos final"

La decana del Colegio Oficial de Psicología de la ciudad ha evaluado en Medicina Responsable el impacto en la salud mental de la mayor crisis que ha vivido la ciudad, el día en el que se cumplen tres meses de la invasión

Compartir
La huella psicológica del asalto a Ceuta, tres meses después de la tragedia: "Estamos sumidos en un duelo interminable porque no le vemos final"

Por Clara Arrabal

30 de octubre de 2026

 Ceuta es, desde que miles de migrantes saltaron sus fronteras, una especie de laboratorio de la salud mental en el que los profesionales de este ámbito tienen desplegados todos sus recursos de investigación para averiguar cómo se traduce esta tragedia en el ánimo de quienes allí viven. Por supuesto, también los de atención, para sanar a aquellos que lo necesitan. 

“¿Cómo no vamos a querer sacar conclusiones certeras? ¿Cómo no vamos a estudiar su impacto? Si nunca habíamos vivido una crisis de estas características. Lo más cercano a esto que se me ocurre es… Una guerra”, explica María Dolores Cañossantos Escalante, la decana del Colegio de la Psicología de Ceuta y una de las voces más expertas de la ciudad, a Medicina Responsable. 

“Desde el 31 de julio, nuestra salud mental está bajo mínimos. Sabemos que se consumen más psicofármacos y las consultas de esta especialidad están llenas”, expresa. Y de eso hace ya tres meses, de aquellos días 30 y 31 de julio, en los que los ceutíes vieron cómo miles de personas provenientes de África paralizaron la ciudad al instalarse en sus playas, bosques o las calles por las que solían transitar con la calma de quién sabe qué vive en un país seguro. 

“¿Y ha implementado en todo este tiempo alguna administración, del ámbito que sea, medidas para frenar el deterioro de la salud mental?”, es preguntada la experta. “Sí. Pero insuficientes”, responde con rotundidad. “Seis psicólogos para miles de escolares, por ejemplo. Que tienen que estar turnándose entre todos los colegios de Ceuta para atender a padres y niños”, añade, justo antes de comenzar una evaluación de los daños en materia de salud mental ya que, "aunque no conocen el alcance exacto, sí se puede guiar por las experiencias de otras crisis o conflictos". 

"Por el momento, vamos a poner en marcha una investigación dirigida a la ciudadanía, con preguntas relacionadas con la sintomatología psicológica. A partir de las respuestas podremos identificar qué problemas están apareciendo e incluso anticiparnos a algunas consecuencias futuras", explica. "Porque hay patologías que no se manifiestan inmediatamente. Es el caso del trastorno de estrés postraumático, cuyos efectos pueden aparecer a medio o largo plazo, incluso años después de haber vivido una situación traumática. A veces, la persona no relaciona su estado emocional con lo que experimentó tiempo atrás", añade. 

A día de hoy, ¿ya se están detectando problemas en las consultas? 

Sí. Estamos viendo un aumento de los problemas para dormir y del insomnio, pensamientos autolíticos, desesperanza, sentimientos de abandono y un incremento de la ansiedad. También nos preocupa el mayor consumo de psicofármacos. 

La mayoría de las personas no estamos educadas para cuidar nuestra salud mental ni sabemos cómo afrontar una crisis de estas características. Muchas veces no se nos pasa por la cabeza acudir a un profesional de la psicología para recibir herramientas que nos permitan gestionar lo que estamos viviendo. 

En España existe una tendencia muy elevada al consumo de psicofármacos; y la medicación puede ser imprescindible y necesaria en determinados momentos, pero es importante acompañarla de un proceso terapéutico en el que la persona aprenda a manejar las situaciones. De lo contrario, podemos limitarnos a paliar el malestar sin abordar las herramientas necesarias para afrontarlo. 

Además, queremos recoger en nuestro estudio datos que permitan conocer también las consecuencias económicas de esta situación, porque sabemos que, en ocasiones, es necesario trasladar a las administraciones públicas cifras concretas para que tomen conciencia de la magnitud del problema. 

Una de las palabras que más repiten los ceutíes es "abandono", refiriéndose al que sienten por parte de las autoridades. ¿Qué importancia tiene el papel de las instituciones y la percepción de seguridad en la salud mental de la población? 

Es fundamental. También hay que tener en cuenta los mensajes que recibimos y cómo determinados comentarios pueden influir en nuestro estado emocional. Creo que al principio de la crisis hubo declaraciones de algunos representantes políticos que fueron poco prudentes. 

Desde fuera puede percibirse una situación de una manera concreta, pero cuando vienes a Ceuta y conoces la realidad que se está viviendo, la perspectiva cambia. Que se hayan retirado algunos asentamientos no significa que el miedo haya desaparecido. Hay personas que siguen viendo situaciones que les generan inseguridad. 

Creo que, ante una crisis de esta magnitud, quienes transmiten la información deberían contar con asesores, incluidos profesionales de la psicología, que sepan qué se puede decir, cuándo y cómo hacerlo. Hay que valorar si determinados mensajes pueden aliviar el malestar de la población o, por el contrario, aumentarlo. Y, en este sentido, tengo que decir que algunos comentarios han echado más leña al fuego. 

Imaginemos una familia en la que un niño tiene a sus padres como responsables de cuidarle y protegerle. Si esos padres, en lugar de ofrecer seguridad, le responsabilizan de lo que está ocurriendo o minimizan sus sentimientos, el niño experimentará una gran inseguridad. Algo parecido puede suceder con la ciudadanía. Las instituciones tienen la responsabilidad de cuidar, ofrecer esperanza y aportar soluciones. Cuando la situación se prolonga, las respuestas no llegan y el malestar continúa, aparecen sentimientos de frustración, impotencia y rabia. 

¿Se han puesto en marcha medidas suficientes desde las administraciones para proteger la salud mental de los ceutíes? 

No son suficientes, ni muchísimo menos. Es cierto que el Ministerio de Educación ha contratado a seis profesionales de la psicología para trabajar en los centros educativos, pero hablamos de atender a toda la comunidad educativa: docentes, familias, niños, niñas y adolescentes. 

Por otro lado, la Ciudad ha contratado al Colegio de Psicología para desarrollar charlas en los centros educativos. Es un primer paso, pero después será necesario establecer mecanismos de derivación y atención. Actualmente tampoco existen profesionales suficientes para responder a todas esas necesidades. 

¿Cómo se gestiona psicológicamente la incertidumbre de no saber cuándo terminará una situación que inicialmente se planteó como excepcional? 

Esa incertidumbre aumenta el desgaste, por eso queremos impulsar iniciativas preventivas. No podemos actuar como si no hubiera pasado nada, porque ha pasado y va a seguir teniendo consecuencias. Tenemos que dotar a las personas de herramientas y habilidades para que puedan sostenerse de la mejor manera posible. 

Como decía antes, estamos viviendo un duelo que todavía no podemos terminar. Hay personas que siguen movilizándose y luchando para que la situación no pase desapercibida. Otras están mucho más desgastadas y pueden terminar resignándose a lo que ocurre. En otros casos aparece lo que en psicología conocemos como indefensión aprendida: la persona llega a pensar que, haga lo que haga, no va a conseguir nada. Eso genera desesperanza e inacción. 

Tenemos que trabajar para evitar que estas respuestas se consoliden. La psicología cuenta con herramientas, investigaciones y experiencia en resolución de conflictos y generación de paz que pueden ayudarnos a afrontar este tipo de situaciones. 

Para terminar, Ceuta ha recibido numerosas muestras de solidaridad, tanto de sus propios ciudadanos como de otras partes de España. ¿Qué importancia tienen estos mensajes de apoyo y de unidad desde el punto de vista psicológico? 

Es muy emocionante comprobar cómo, en momentos de crisis, las personas pueden apoyarse unas en otras y encontrar recursos de los que quizá ni siquiera eran conscientes. 

Estos mensajes, pero también las acciones y las manifestaciones de solidaridad, suponen un impulso para que la ciudadanía siga luchando y confiando en que la situación puede mejorar. Nos recuerdan que tenemos los mismos derechos que cualquier ciudadano de la península y que, precisamente por nuestra situación geográfica, quizá necesitamos más recursos y apoyo. 

Espero que salgamos fortalecidos de esta situación y que sigamos contando con el apoyo que necesitamos. Sabemos que no es fácil, pero tampoco es imposible. 



Te puede interesar
casi-mitad-dieta-niños-espana-procede-alimentos-ultraprocesados
Casi la mitad de la dieta de los niños en España procede de alimentos ultraprocesados
estatinas-leyenda-negra
Estatinas, leyenda negra
isabel-munoz-nueva-directora-ingesa
Isabel Muñoz, nueva directora de INGESA