
Por Medicina Responsable
26 de octubre de 2026Cada vez más pacientes llegan a las consultas de psiquiatría con autodiagnósticos elaborados mediante herramientas de inteligencia artificial, interpretaciones alarmistas de sus síntomas o una falsa tranquilidad sobre su salud mental. Y lo hacen sin saber que estos sistemas pueden convertirse en un riesgo al inventar información aparentemente veraz o reforzar pensamientos perjudiciales al dar la razón al usuario.
"Pueden describir la tristeza con precisión clínica, pero no la sienten. Simulan empatía; no la tienen. Y esta combinación provoca falsas certezas, dependencia emocional, aislamiento y decisiones peligrosas, como modificar o abandonar tratamientos sin supervisión profesional", ha explicado el psiquiatra Pedro Moreno, especialista en tecnología e innovación científica digital en Psiquiatría y miembro de la Sociedad Española de Psiquiatría Clínica (SEPC).
Así, el especialista ha alertado del peligro de consultar a un chatbot dudas sobre la salud mental, pues "sus conversaciones fluidas, sus respuestas permanentes y su lenguaje cercano" pueden ser "especialmente atractivos para las personas que atraviesan situaciones de soledad o sufrimiento psicológico".
Según ha señalado, “esta aparente cercanía puede favorecer vínculos emocionales intensos con sistemas que siempre están disponibles y aparentemente escuchan y comprenden al usuario.” El psiquiatra ha alertado de que “esta dependencia puede desplazar las relaciones personales y fomentar el aislamiento cuando la inteligencia artificial se convierte en el principal recurso para afrontar el malestar”.
“Otro de los peligros” que ha destacado el especialista es que “la inteligencia artificial puede inventar datos, estudios, referencias o explicaciones y presentarlos mediante respuestas convincentes”. Además, ha advertido de que “su tendencia a mostrarse complaciente puede reforzar creencias equivocadas, pensamientos perjudiciales o preocupaciones excesivas, especialmente en personas vulnerables”.
Por ello, ha insistido en que “las respuestas de estas herramientas deben contrastarse y nunca sustituir una valoración profesional ni determinar decisiones relacionadas con la salud mental”. Un uso no supervisado puede generar daño real en autodiagnóstico psiquiátrico, un ajuste o abandono de medicación, ideación suicida, trastornos de la conducta alimentaria y psicosis. También es importante poner el foco en los adolescentes sin supervisión adulta y en las personas que desarrollan dependencia de la validación de los chatbots”.
El especialista también ha advertido de que “delegar continuamente en la inteligencia artificial funciones como el razonamiento, la toma de decisiones o la gestión del malestar puede debilitar habilidades personales y reducir la autonomía”.
En este contexto, ha reclamado mayor formación para comprender las limitaciones de estas tecnologías. “No te sustituirá una IA; te adelantará un profesional -o una persona- que sepa usarla», ha destacado, defendiendo que estas herramientas deben potenciar las capacidades humanas, nunca reemplazarlas.
Asimismo, ha insistido en que “la inteligencia artificial no debe sustituir las relaciones personales ni la atención sanitaria y ha recalcado que, ante una crisis de salud mental, la ayuda debe ser humana”.
Pese a los riesgos, el doctor Moreno ha destacado las oportunidades de la inteligencia artificial bajo supervisión profesional. Ha defendido el concepto de “psiquiatra aumentado”, que aprovecha la tecnología para reducir tareas repetitivas y dedicar más tiempo al paciente y a la relación terapéutica.
“La psiquiatría digital no es una amenaza, es una especialización”, ha subrayado el especialista, quien ha defendido “la formación, el pensamiento crítico y el uso responsable como claves para aprovechar sus beneficios sin sustituir el juicio clínico ni las relaciones humanas”, ha concluido.