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Georgina Rodríguez reabre el debate: ¿por qué nos afectan tanto los comentarios sobre nuestro físico?

La psicóloga Elena Daprá recomienda actuar de forma coherente con la imagen que queremos transmitir y recuerda que las críticas “hablan más de quien las escribe que de la mujer que aparece en la fotografía”

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Georgina Rodríguez reabre el debate: ¿por qué nos afectan tanto los comentarios sobre nuestro físico?
Foto: @georginagio.

Por Virginia Delgado

7 de agosto de 2026

A pesar de los años que lleva en el mundo de las redes sociales, de los millones de comentarios que ha leído sobre sus publicaciones, de los miles de haters que han expresado su odio hacia ella y de las barreras que ha tenido que levantar ante esto, a la influencer y pareja de Cristiano Ronaldo, Georgina Rodríguez, le siguen afectando algunas opiniones hasta el punto de llegar a contestarlas.

Hace unos días, compartió una reflexión sobre los estándares de belleza, la presión que siente por cumplir expectativas y la importancia de aceptar los cambios que experimentan los cuerpos con el paso del tiempo. “El valor de una persona jamás puede depender de un físico ni de la opinión de desconocidos. Mi cuerpo cambiará, como cambia el de todas las mujeres. Y espero que lo siga haciendo durante muchos años, porque eso significará que sigo viviendo", escribió.

Como ella, muchas mujeres (famosas y anónimas) deciden compartir fotografías de sí mismas. Saben que no siempre tendrán un like. Entonces, ¿por qué lo hacen? ¿Qué les mueve a exponerse si son conscientes de que se someten a un escrutinio público y alguien les responderá con un comentario desagradable?  

Elena Daprá, psicóloga sanitaria experta en bienestar psicológico y vocal de sección de Clínica del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid (COPM), comenta a Medicina Responsable que es importante no caer en la simplificación de pensar que quien muestra su cuerpo lo hace únicamente por necesidad de aprobación. “La motivación puede ser muy diversa y, en muchos casos, completamente legítima. Algunas lo hacen desde la celebración de un momento vital, otras porque disfrutan de la fotografía, de la moda o del estilo de vida que están compartiendo, otras como parte de su trabajo o de su marca personal y también hay quienes buscan sentirse visibles, reconocidas o reforzar su autoestima”, explica.  

Así, el problema no está en publicar una fotografía, sino en el significado que esa imagen tiene para quien la publica y en el peso que acaba teniendo la reacción de los demás sobre su bienestar.  

Daprá recuerda que cuando una foto empieza a circular por redes sociales, deja de pertenecer a la persona que la ha publicado. “Lo primero es asumir que la exposición pública implica perder cierto control sobre la interpretación que harán los demás. No podemos controlar las opiniones ajenas, pero sí la relación que mantenemos con ellas. Esto con las influencers y famosos se trabaja mucho en las sesiones”, comenta a Medicina Responsable.

Antes de publicar una imagen, la psicóloga recomienda preguntarse si la compartimos porque representa algo con lo que nos sentimos cómodos o porque necesito que los demás validen cómo me veo. “Esa diferencia cambia mucho la forma en que se reciben después los comentarios”, añade.

Tanto las redes sociales como los medios de comunicación que publican las imágenes tienden a hacerse eco y a magnificar los comentarios más extremos, por lo que una crítica agresiva suele captar mucha más atención que los mensajes respetuosos. “Nuestro cerebro, por un mecanismo de supervivencia conocido como sesgo de negatividad, tiende a quedarse precisamente con esa opinión negativa”, comenta Daprá.

Sobre las críticas, la psicóloga subraya que “hablan más de quien las escribe que de la mujer que aparece en la fotografía” y hace unas recomendaciones. “La clave está en no responder desde la impulsividad ni convertir cada comentario en un juicio sobre el propio valor personal. Es fundamental diferenciar entre una opinión y una verdad. El aspecto físico nunca debería convertirse en la medida de la autoestima. En consulta vemos con frecuencia que las personas emocionalmente más protegidas no son las que reciben menos críticas, sino las que tienen una identidad suficientemente sólida como para que una opinión externa no defina quiénes son”, subraya.

Con todo ello, antes de darle al botón de publicar en redes sociales, Elena Daprá propone omitir cuestiones como “¿Qué pensarán de mi cuerpo?” y preguntarse si estamos actuando de forma coherente con la imagen que queremos transmitir y con la relación que tenemos con nosotros mismos. “Cuando la respuesta nace de esa coherencia y no de la necesidad de aprobación, la exposición pública suele vivirse de una manera mucho más libre y psicológicamente saludable”, concluye la psicóloga sanitaria experta en bienestar psicológico y vocal de sección de Clínica del Colegio Oficial de la Psicología de Madrid. 
 



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