
Por Santiago Melo
18 de mayo de 2026Un equipo de investigadores de la Universidad de Yonsei (Corea del Sur) ha probado con éxito en ratones unas lentes de contacto capaces de aliviar síntomas de depresión con una eficacia comparable a la de los fármacos antidepresivos, pero con un enfoque distinto: actuar sobre circuitos concretos del cerebro a través de la retina.
El estudio, publicado en Cell Reports Physical Science de Cell Press, describe el diseño de unas lentes de contacto flexibles, transparentes y ultrafinas que incorporan electrodos fabricados con capas de óxido de galio y platino. Estas lentes estimulan el cerebro mediante un método denominado interferencia temporal, que envía dos señales eléctricas leves a la retina. Las señales solo se activan en el punto donde se cruzan, lo que permite una estimulación precisa de regiones cerebrales específicas asociadas al estado de ánimo.
Según explica el autor principal, el científico de materiales Jang-Ung Park, de la Universidad de Yonsei, el ojo puede actuar como una vía de acceso no invasiva al cerebro. “Dado que el ojo es anatómicamente parte del cerebro, nos preguntamos si una simple lente de contacto podría servir como una puerta de entrada suave y no invasiva a los circuitos cerebrales que controlan el estado de ánimo”, señala. El investigador compara el sistema con dos linternas cuyos rayos de luz se superponen para crear un punto brillante: cada señal por separado es inocua, pero juntas generan el efecto terapéutico en el lugar deseado.
En los experimentos, los científicos compararon cuatro grupos de ratones: animales sanos, ratones con depresión inducida sin tratamiento, ratones tratados con las lentes de contacto y ratones que recibieron fluoxetina, el principio activo del Prozac, uno de los antidepresivos más conocidos a nivel mundial. Tras 30 minutos diarios de estimulación durante tres semanas, los animales tratados con las lentillas mostraron mejoras conductuales comparables a las del grupo tratado con el antidepresivo.
Los efectos no se limitaron al comportamiento. Los registros electrofisiológicos revelaron que la estimulación restauró la conectividad entre el hipocampo y la corteza prefrontal, alterada por la depresión. Además, se observaron cambios biológicos relevantes: reducción de moléculas inflamatorias en el cerebro, una disminución del 48 % en los niveles de corticosterona en sangre y un aumento del 47 % en serotonina respecto a los ratones deprimidos no tratados.
Los investigadores consideran que este enfoque portátil y sin fármacos podría abrir una nueva vía terapéutica no solo para la depresión, sino también para otras afecciones cerebrales como la ansiedad, la drogadicción o el deterioro cognitivo. No obstante, subrayan que se trata de resultados preclínicos y que antes de su posible aplicación en humanos será necesaria una evaluación clínica rigurosa. El siguiente paso será desarrollar una versión totalmente inalámbrica, probar su seguridad a largo plazo en animales de mayor tamaño y avanzar hacia ensayos clínicos.
“Este trabajo consiste en mejorar nuestra comprensión de la audición para todos”, afirma Park, insistiendo en que el objetivo final es ofrecer alternativas más precisas y personalizadas. En este caso, la propuesta pasa por transformar una simple lente de contacto en una herramienta capaz de modular, desde el ojo, circuitos cerebrales implicados en el estado de ánimo.