
Por Virginia Delgado
10 de agosto de 2026Exceso de responsabilidad, perfeccionismo, miedo a perder el control, tareas pendientes o una cultura empresarial que premia la disponibilidad permanente. Estos son los factores que hacen que algunas personas no puedan desconectarse del trabajo durante sus vacaciones o, si lo hacen, lo consiguen después de varios días.
Esta falta de desconexión puede provocar peor calidad del sueño, cansancio, tensión muscular, irritabilidad y problemas de concentración. “Si se mantiene en el tiempo, puede favorecer el agotamiento emocional, la ansiedad y los síntomas de burnout. También, reduce la capacidad de disfrutar del ocio y de estar presente con otras personas. La calidad de la desconexión importa tanto como la duración”, explica a Medicina Responsable Conchita Sisí, psicóloga y directora del Grado en Psicología de UNIE Universidad.
Los dispositivos electrónicos han ayudado a que en los últimos años estemos en permanente hiperconectividad. “Se trata de un estado de conexión digital casi continua que difumina la frontera entre el trabajo y la vida personal. No consiste solo en utilizar mucho el móvil, sino en estar pendiente de correos, mensajes o avisos y sentir que debemos responder inmediatamente. Esa disponibilidad mental impide que el cerebro abandone el ‘modo trabajo’”, aclara la psicóloga.
No obstante, Conchita Sisí insiste en que el teléfono móvil “no es el enemigo”, sino una herramienta. “El problema aparece cuando las notificaciones, las aplicaciones laborales y las expectativas de disponibilidad nos mantienen vinculados al trabajo. Silenciar avisos, cerrar la sesión del correo profesional o utilizar perfiles y dispositivos separados puede ayudar a recuperar el control”, aconseja.
Además de estas recomendaciones, la directora del Grado en Psicología de UNIE Universidad propone cerrar y delegar las tareas, informar de quién atenderá cada asunto y establecer qué se consideraría una verdadera emergencia. “También, ayuda activar una respuesta automática, retirar las aplicaciones laborales de la pantalla principal y evitar comprobaciones ‘por si acaso’”, añade.
Una vez tomado nota de estos consejos, haberlos llevado a la práctica y disfrutar de nuestras vacaciones con una desconexión de calidad, Conchita Sisí subraya otras pautas a seguir para que la vuelta a la rutina sea más saludable. Así, señala que dejar un día de transición antes de regresar y recuperar gradualmente los horarios de sueño “es útil”. “Ya en el trabajo –añade- conviene priorizar en lugar de intentar responder a todo durante las primeras horas, proteger las pausas y evitar prolongar innecesariamente la jornada. La vuelta saludable también depende de la organización; una carga excesiva puede borrar rápidamente los beneficios de las vacaciones”, concluye la psicóloga.
Conchita Sisí, psicóloga y directora del Grado en Psicología de UNIE Universidad.