
Por Clara Arrabal
19 de mayo de 2026Son facultativos, pero no los encontrarás en un hospital, ni pasando consulta en un centro de salud; pues no se encargan de curar a los pacientes. Tampoco suelen aparecer entre las salidas profesionales que se explican en las facultades de Medicina, pero su labor es fundamental en cada accidente de tráfico, negligencia médica o incapacidad laboral. Ellos son los peritos valoradores del daño corporal, especialistas encargados de traducir lesiones, secuelas y diagnósticos al lenguaje de los tribunales, las aseguradoras y las indemnizaciones.
“Su trabajo es encargarse de traducir diagnósticos o tratamientos a un baremo para conseguir una indemnización”, explica en declaraciones a Medicina Responsable Daniel Arnanz, director de Cuenta del Departamento de Responsabilidad Sanitaria en PROMEDE y profesor de Valoración del Daño Corporal (VDC) en PROMEDE Academy-UCJC. Además, como argumenta Arnanz, “se mueven en un terreno híbrido” entre la Medicina y el Derecho.
La jornada de un médico valorador incluye tareas como el análisis de historiales clínicos, la elaboración de informes que será claves en un juicio, la exploración física a lesionados o el estudio de las pruebas diagnósticas y las secuelas. También participan en accidentes de tráfico o laborales, agresiones o reclamaciones a aseguradoras; e intervienen en procesos relacionados con incapacidades. En definitiva, su labor consiste en cuantificar cuestiones como los días de baja, las secuelas permanentes, el dolor, las limitaciones funcionales o la necesidad de futuros tratamientos.
Además, su profesión registra una diferencia fundamental respecto al médico asistencial: su objetivo no es la curación del paciente. Por ello, mientras un traumatólogo opera una rodilla lesionada, el médico perito determina cuánto afecta esa lesión a su vida diaria y qué compensación económica podría corresponderle.
“La orientación cambia respecto a un médico al uso porque su misión es la mejoría clínica del paciente y su curación. Pero desde el punto de vista pericial, tenemos que tratar de ser objetivos, no buscar el beneficio del paciente”, señala Arnanz, haciendo hincapié en que esa objetividad es precisamente una de sus características más valoradas ya que sus informes pueden ser determinantes en procedimientos judiciales o reclamaciones económicas.
Además, el trabajo ofrece condiciones laborales distintas a las de otras ramas médicas. “Una parte importante del trabajo, la de la realización de los informes, se puede desarrollar con más flexibilidad horaria porque, como la mayor parte de nuestro tiempo es de despacho, nos permite mayor libertad a la hora de organizar el tiempo”, explica.
Sin embargo, a pesar de sus características diferenciales y la creciente necesidad de este tipo de expertos, la valoración del daño corporal sigue siendo una gran desconocida entre los estudiantes de Medicina. “No tenemos cifras porque no hay una sociedad ni asociación específica. Solo existe la Sociedad Española del Daño Corporal, pero tiene una finalidad científica y la mayor parte de los médicos no están suscritos”, apunta Arnanz.
Por ello, uno de los principales desafíos de esta profesión es la falta información y, por lo tanto, de perfiles. “Es una especialidad bastante poco conocida y, por ello, los médicos no se plantean esta salida profesional, que es una alternativa al MIR”, lamenta. “Creo que no salen de la carrera bien informados sobre esta opción porque solo hay una asignatura asociada con este ámbito, Medicina Legal y Forense, que pasa de forma tangencial por lo relacionado con el daño corporal”, añade.
Además, respecto a la formación para ejercer este ámbito de la medicina, detalla que es imprescindible contar con el grado o licenciatura en Medicina y completar posteriormente formación específica en valoración del daño corporal, medicina legal o peritaje médico. “Trabajamos con baremos médicos que tienen una parte legal importante y son conocimientos que los médicos no adquirimos durante la carrera porque contienen cuestiones bastante específicas”, explica Arnanz.
Por ello, anima a los estudiantes a explorar los másteres y títulos de experto universitario orientados a esta disciplina, impartidos por universidades y entidades especializadas. Porque, aunque lejos de quirófanos y consultas, los médicos peritos continúan desempeñando una función esencial: poner cifras, contexto y objetividad a las consecuencias de una lesión.