
Por Medicina Responsable
15 de abril de 2026La Organización Médica Colegial (OMC) ha expresado su rechazo a la propuesta de la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia sobre la regulación de los colegios profesionales, en la que cuestionaba la colegiación obligatoria de los médicos y proponía utilizar mecanismos “menos intrusivos”, al considerar que supone una “desnaturalización” de su función constitucional y un riesgo para la protección de los pacientes. La corporación médica ha hecho público un decálogo en el que expone sus principales argumentos jurídicos y deontológicos.
La CNMC se pronunció el pasado viernes a través de un informe en el que analizaba la reforma propuesta de los Estatutos Generales de la OMC y los Estatutos del Consejo General de Colegios Oficiales de Médicos de España (CGCOM), a petición del Ministerio de Sanidad. En este escrito, señalaba que las profesiones con colegiación obligatoria deberían quedar definidas por ley, algo de lo que la OMC discrepa
La OMC considera que la iniciativa de la CNMC “parece desconocer la función constitucional de los colegios profesionales como garantía del interés general”. Según la organización, estas entidades no actúan únicamente como corporaciones de representación, sino como instrumentos clave para asegurar el correcto ejercicio de profesiones especialmente sensibles, como la medicina.
El posicionamiento de la OMC se apoya, entre otros elementos, en la doctrina del Tribunal Constitucional, que ha avalado la colegiación obligatoria en determinados ámbitos. En este sentido, recuerdan que “el Tribunal Constitucional ha reiterado que la colegiación obligatoria es legítima cuando protege bienes jurídicos como la salud”, en referencia a sentencias como la STC 3/2013. A juicio de la organización, este respaldo jurídico evidencia que la colegiación no puede entenderse como una mera carga administrativa.
En el ámbito sanitario, la OMC sostiene que “la colegiación no es una traba, sino un mecanismo esencial de control deontológico y seguridad del paciente”. Este control se traduce en la supervisión del cumplimiento de normas éticas, la vigilancia de la praxis profesional y la capacidad de intervención ante posibles irregularidades, aspectos que consideran fundamentales para preservar la confianza en el sistema sanitario.
Asimismo, la entidad recuerda que el marco legal vigente reconoce expresamente estas funciones. En concreto, señala que la Ley 2/1974 de Colegios Profesionales “atribuye a los colegios un papel esencial en la ordenación del ejercicio profesional”, lo que refuerza su carácter institucional más allá de intereses corporativos.
El posicionamiento de la CNMC también propone desvincular la colegiación del ámbito territorial. Según la OMC, esta medida “debilita la capacidad disciplinaria y de supervisión efectiva de la práctica profesional”, al dificultar el control cercano y continuado de la actividad de los colegiados.
En la misma línea, la organización subraya que la jurisprudencia del Tribunal Supremo ha reconocido que los colegios profesionales ejercen “funciones públicas delegadas insustituibles”. Por ello, consideran que cualquier reforma debe preservar estas competencias y no reducirlas bajo criterios exclusivamente económicos o de competencia.
La OMC también cuestiona el enfoque de “modelo menos intrusivo” defendido por la CNMC. A su juicio, esta propuesta “ignora los riesgos reales en profesiones que afectan a derechos fundamentales como la vida y la integridad física”, por lo que aboga por mantener mecanismos de control robustos en sectores especialmente sensibles.
En cuanto al impacto sobre la competencia, la organización rechaza que la colegiación obligatoria suponga una barrera. “No restringe la competencia, sino que asegura estándares homogéneos de calidad y responsabilidad”, sostienen, insistiendo en que la regulación contribuye a evitar prácticas negligentes y a garantizar la seguridad de los pacientes.
Finalmente, la OMC apela a la doctrina europea para reforzar su posición, al señalar que “admite restricciones cuando son proporcionadas y necesarias para proteger intereses generales superiores”. En este marco, consideran que la colegiación obligatoria en sanidad cumple plenamente con estos requisitos.
En conclusión, la organización advierte de que “eliminar o debilitar la colegiación obligatoria en sanidad supone erosionar garantías esenciales para los ciudadanos”. Con este decálogo, la OMC fija una posición firme frente a la propuesta de la CNMC y abre el debate sobre el equilibrio entre liberalización económica y protección del interés general en el ejercicio de las profesiones sanitarias.