
Por Juan García
6 de febrero de 2026Ante un ecosistema sanitario en continua transformación, los directivos sanitarios juegan un papel crucial en la necesaria adaptación al cambio y la gestión de expectativas en el proceso. Compaginar la incorporación de la innovación tecnológica en el actual contexto de aumento de la demanda asistencial y falta de medios técnicos y humanos, coloca a los gestores en un papel de “equilibristas” para evitar “que se rompan las costuras” del sistema sanitario, como ha apuntado la exministra de Sanidad, la doctora Ana Pastor, en el marco de un encuentro para líderes emergentes organizado por el Círculo de la Sanidad.
Bajo el título “NextGen Health Leaders”, el presidente de esta entidad, Ángel Puente, ha resaltado que el objetivo de la jornada es reunir a las nuevas generaciones de directivos con profesionales de consolidada experiencia para analizar los retos de la gestión sanitaria en el contexto actual. Una tarea para la cual ha destacado que es importante comparar nuestro sistema con “modelos de éxito en otros países”. Desde el recientemente constituido Comité Asesor del Círculo de la Sanidad, su presidente, Luis Rosado, ha apuntado la vocación de mantener la “equidistancia ideológica” desde la experiencia gestora de quienes lo forman para impulsar la sostenibilidad y eficiencia sanitaria. La propia Pastor ha sido la última incorporación de este órgano que cuenta con otros once ex altos cargos de la administración sanitaria.
En una mesa redonda centrado en las nuevas formas de liderazgo, Pastor ha apuntado que las demandas de profesionales y pacientes han obligado a redefinir el rol del gestor sanitario como un perfil multidisciplinar que debe aglutinar gestión económica, conocimiento clínico, dominio del marco legal, buenas dotes comunicativas y sensibilidad por la innovación. Un reto mayúsculo que choca con la realidad del sistema actual: “Seguimos gestionando con modelos del siglo pasado y diseñados para otra época”. En este sentido, ha aludido al “desajuste estructural” que sufre el sistema sanitario y la “rigidez” que acusa a la hora de intentar cambiar los procesos. Frente a ello, ha defendido la apuesta por la profesionalización de los gestores a través de la formación y la conveniencia de priorizar la incorporación de nuevas tecnologías y la voz del paciente.
Para el director general económico del Servicio Extremeño de Salud, Luis Miguel González, la principal determinación que debe tomar un directivo sanitario es mantener su “impronta” para que ninguna injerencia externa “nos desvíe del foco de nuestros objetivos de liderazgo”. Para la subdirectora general de Gestión de Compras de la Agencia de Contratación Sanitaria de la Comunidad de Madrid, María Rocío del Castillo, la empatía es una cualidad fundamental para afrontar ese papel de “bisagra” entre los altos cargos y los clínicos. “El reto es llegar a un equilibrio con recursos finitos que suponen intereses contrapuestos”.
Por su parte, el director de negocio en Southern Europe & Maghreb Gases de Carburos Médica, Luis Mosquera, ha resaltado la necesidad de apostar por la medición de resultados de los equipos.
Datos e inteligencia artificial se han convertido en parte esencial de la labor sanitaria hasta el punto que, más que ser una cuestión de futuro y ni siquiera de presente, para el subdirector médico del hospital Gregorio Marañón de Madrid, Marcos Hernández, “vamos muy tarde”. En este sentido, ha lamentado que los centros sanitarios no están lo suficientemente preparados par asumir el aluvión de herramientas tecnológicas en este campo.
A este respecto, Manuel Manero, director de negocio en España de Lab Automation & IT en Siemens Healthineers, ha apuntado como principal dificultad la cultura de “silos” que hay entre los distintos equipos y unidades de los centros, por lo que ha defendido la necesidad “organizar y orquestar los datos de forma transversal”.
El consejero senior en Healthcare &Life Science EY, Jaime del Barrio, ha aludido al vacio legal en el que se encuentran las herramientas de IA como un importante obstáculo y ha señalado que los profesionales deben jugar un papel de “interfaz” entre la tecnología y los pacientes.