
Por Nuria Cordón
4 de junio de 2026Una intervención quirúrgica urgente por una perforación ocular, a las nueve de la noche y en plena guardia hospitalaria, fue el origen de una iniciativa que ahora pretende llegar hasta la Organización Mundial de la Salud (OMS). En medio de una situación de máxima gravedad, presión asistencial y exigencia profesional, varios médicos coincidieron en que era necesario trasladar a organismos internacionales una realidad que consideran cada vez más preocupante: el creciente desgaste profesional que sufren los facultativos españoles.
De aquella conversación surgió una acción impulsada por un grupo de médicos de Madrid y respaldada por la Confederación Estatal de Sindicatos Médicos (CESM) de Madrid y CESM Nacional para pedir a la OMS que reconozca la dimensión del burnout médico en España y promueva medidas que contribuyan a mejorar las condiciones laborales de los profesionales.
Los impulsores de la iniciativa consideran que el agotamiento profesional ha alcanzado un nivel que trasciende el ámbito laboral y tiene consecuencias directas sobre la calidad asistencial y la seguridad de los pacientes. Por ello, han decidido dirigirse a la OMS para reclamar una mayor visibilidad del problema, recomendaciones sobre condiciones laborales seguras y apoyo a reformas que permitan abordar sus causas estructurales.
Según denuncian, muchos médicos trabajan en un contexto marcado por la sobrecarga asistencial crónica, jornadas prolongadas, guardias de 24 horas, elevada presión laboral y dificultades para desconectar y recuperarse física y mentalmente. Un escenario que, aseguran, está favoreciendo un aumento progresivo del desgaste profesional en el colectivo.
Los promotores de la campaña sostienen que las consecuencias del burnout no afectan únicamente a los facultativos, sino también al conjunto del sistema sanitario. A su juicio, el agotamiento físico y emocional de los profesionales repercute en la calidad de la atención, incrementa el riesgo de errores y dificulta la sostenibilidad de un sistema ya tensionado por la falta de profesionales y el aumento de la demanda asistencial.
Además, subrayan que recientes acontecimientos, como el suicidio de otro médico interno residente (ya van tres en lo que va de año), reflejan la gravedad de la situación y ponen de manifiesto la necesidad de actuar con urgencia para proteger la salud mental de los profesionales sanitarios.
La iniciativa busca que la OMS reconozca el burnout médico en España como un desafío de salud pública y contribuya a situarlo en la agenda internacional. Entre las medidas que reclaman figuran una mayor visibilidad del problema, recomendaciones claras sobre condiciones laborales seguras para los profesionales sanitarios y una mayor presión institucional para impulsar cambios normativos relacionados con el ejercicio de la profesión médica.
Los impulsores de la iniciativa advierten de que el incremento del burnout tiene consecuencias que trascienden al propio profesional y afectan al conjunto del sistema sanitario, especialmente a la calidad asistencial y a la seguridad de los pacientes.
Con el objetivo de dar mayor alcance a la campaña, han hecho un llamamiento a médicos, pacientes y otros profesionales sanitarios para que participen activamente enviando mensajes a distintos departamentos de la OMS trasladando la situación que vive el colectivo médico en España.
Los médicos recuerdan que el burnout no es una percepción aislada ni un fenómeno anecdótico. Diversos estudios han alertado en los últimos años sobre la elevada prevalencia de agotamiento profesional entre los sanitarios españoles y sus repercusiones sobre la salud física y mental de los trabajadores.
Entre ellos destacan una investigación reciente de la Escuela Nacional de Sanidad, publicada en una revista científica especializada, que analiza el impacto del burnout entre los profesionales sanitarios y advierte de sus consecuencias tanto para los trabajadores como para la calidad de la atención prestada.
La iniciativa pretende convertirse en un movimiento colectivo de ámbito estatal que permita trasladar de forma coordinada esta preocupación a organismos internacionales y reforzar la necesidad de impulsar cambios estructurales y legislativos en el sistema sanitario español. “La situación de los médicos españoles es insostenible”, defienden sus impulsores, que consideran imprescindible abrir un debate de alcance nacional e internacional sobre las condiciones en las que desarrollan su labor miles de profesionales sanitarios cada día.