
Por Juan García
30 de septiembre de 2026El desgaste profesional de los médicos lleva a muchos a que, llegados a cierta edad, se planteen adelantar su jubilación. Aunque el acceso a este derecho conlleva una reducción de la pensión que reciben los facultativos, no son pocos los que se acogen a esta opción. Más concretamente, según la Encuesta OMC-CESM sobre la Profesión Médica, a fecha de 2019 eran más de un 13% los que pretendían adelantar su retiro.
No en vano, según advierte el doctor Vicente Matas del Sindicato Médico de Granada, las cifras podrían haber aumentado desde la pandemia por el deterioro de las condiciones laborales de los facultativos. En uno de sus habituales informes, el doctor analiza las condiciones de acceso de los médicos a la jubilación anticipada en 2026, desgranando las situaciones y circunstancias en las que se puede efectuar.
El documento distingue entre los médicos que cotizan a Clases Pasivas, es decir, funcionarios y médicos de Asistencia Pública Domiciliaria (APD), y quienes están en el régimen general de la Seguridad Social, donde se encuadra la mayoría, tanto estatutarios como laborales. Los primeros pueden jubilarse a los 60 años con 30 cotizados. Los segundos solo pueden adelantar la jubilación hasta dos años sobre la edad legal, es decir, a los 63 en el mejor de los casos, y deben acreditar al menos 35 años de cotización efectiva, dos de ellos dentro de los 15 anteriores. Además, la pensión resultante debe superar la mínima que les correspondería a los 65 años.
La reducción depende de los meses de adelanto y del tiempo cotizado. Con menos de 38 años y seis meses, va del 3,26 % por un mes de anticipo al 21 % por 24 meses. Con 44 años y seis meses o más, oscila entre el 2,81 % y el 13 %. En base al largo periodo de formación que afrontan los médicos, el informe subraya que a muchos les resulta difícil alcanzar tantos años de cotización.
A ello se suma un segundo recorte: desde enero de 2026, la pensión resultante no puede superar el tope máximo reducido con unos coeficientes que aumentan cada año hasta 2033. El informe ejemplifica estas limitaciones con el caso de un facultativo con bases máximas y 36 años y seis meses cotizados tendría una pensión inicial de unos 3.800 euros brutos. Al adelantar dos años, el primer recorte la dejaría en 3.002 euros, pero el segundo la limitaría a 3.053,88 euros en 2026, frente al tope ordinario de 3.359,60. En 2033, la cifra bajaría a 2.654,08 euros. Tras la retención del IRPF, unos 2.342 euros netos llegarían al banco. El doctor reconoce que la interpretación de la normativa es "difícil", por lo que recomienda hacer simulaciones individuales en el portal de la Seguridad Social.
El doctor aprovecha este informe para reclamar la consideración de la profesión médica como de riesgo, de manera que se le aplique un factor corrector y la posibilidad de jubilación voluntaria entre los 60 y los 70 años. Del mismo modo, pone el acento en la necesidad de más plazas MIR en determinadas especialidades, mejores condiciones laborales y un aumento del presupuesto sanitario por encima del 7% del PIB, donde se reserve al menos una quinta parte para Atención Primaria.