
Por Juan García
30 de abril de 2026La Federación de Asociaciones Científico Médicas Españolas (FACME) ha solicitado que la reforma de la Ley de ordenación de profesiones sanitarias (LOPS) incluya expresamente un sistema de recertificación de los médicos especialistas.
Este modelo implica que la evaluación de los conocimientos y competencias de los facultativos no acabe cuando consiguen su plaza tras acabar el MIR, sino que se prolongue durante su desarrollo profesional con el objetivo de “ofrecer garantía pública a los pacientes de que cada médico especialista mantiene sus conocimientos actualizados a lo largo de toda su carrera profesional”. Un sistema que, sostienen desde FACME, se alinea con las exigencias de las directivas europeas y que busca reforzar la calidad asistencial y la confianza de los pacientes.
La ciencia médica es un campo en constante evolución científica y tecnológica, convirtiendo a la práctica médica en un ejercicio susceptible de quedar rápidamente obsoleto. La generación de nuevas evidencias o el progresivo deterioro de determinadas facultades, conocimientos o habilidades médicas por parte de los profesionales son los motivos detrás de esta propuesta.
Desde FACME apuestan por un modelo en el que las sociedades científico-médicas son las encargadas de evaluar las competencias específicas de cada especialidad, mientras que la Organización Médica Colegial (OMC) acreditaría el cumplimiento deontológico a través de la Validación Periódica de la Colegiación (VPC). Con ambas evaluaciones, el Ministerio de Sanidad emitiría la certificación correspondiente. Este es un sistema desarrollado anteriormente por FACME que otorga a las entidades que representa un rol fundamental, como responsables de la evaluación científica y clínica de los profesionales.
La Federación considera que la reforma de la LOPS propuesta por el Ministerio y que se encuentra en fase de consulta pública previa ofrece el marco oportuno para plantear esta medida, por lo que la han incluido entre las alegaciones presentadas en el proceso. A este respecto, reclaman reconocimiento a la labor de las sociedades científicas en la formación continuada y el establecimiento de estándares de calidad asistencial y la evaluación de resultados de salud.
En las alegaciones presentadas a Sanidad, FACME subraya la necesidad de que la futura ley incluya una referencia clara al acto médico como elemento “central y vertebrador del sistema sanitario”. FACME hace una definición del acto médico que integra la valoración global del paciente, la capacidad de juicio clínico, la relación médico-paciente, la instauración del plan de tratamiento y el seguimiento integral. Todo ello con decisiones tomadas bajo criterios científicos, éticos y de proporcionalidad y bajo la responsabilidad legal del médico especialista.
Asimismo, FACME subraya que la reforma debe contemplar el liderazgo médico de los equipos multidisciplinares sanitarios, en base a esa atribución de los actos médicos. La federación propone que la LOPS recoja de forma expresa la figura del médico responsable como garante de la unidad de diagnóstico y tratamiento.
En los procesos asistenciales que incluyan actos médicos, sostienen que el equipo multidisciplinar debe actuar bajo el liderazgo del médico responsable del paciente, quien asume la responsabilidad final sobre el plan clínico integral, sin perjuicio de la autonomía de cada profesional en el ejercicio de sus competencias específicas.
“Es correcto establecer que cada profesional actúa con autonomía profesional según sus competencias, pero también se debe garantizar la unidad diagnóstica y terapéutica, estableciendo claramente que la autonomía profesional no implica actuar con independencia de criterio frente al plan clínico integral, siendo el “médico responsable” el garante de dicha coherencia”, señalan en un comunicado.
Uno de los puntos más controvertidos de la LOPS para el colectivo médico es la reforma del modelo de clasificación profesional, que Sanidad propone adecuar al Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior (MECES) para jerarquizar a las categorías conforme a su formación universitaria.
Por el contrario, FACME pide que el nuevo marco normativo clasifique las profesiones poniendo el foco exclusivamente en las competencias y responsabilidades de cada profesión sanitaria, y no en los niveles académicos alcanzados. “Clasificar a los profesionales sanitarios en función de su grado académico generaría confusión competencial y no reflejaría adecuadamente las funciones y responsabilidades propias de cada profesión sanitaria”, argumentan a este respecto.