
Por Gonzalo de Esteban
5 de noviembre de 2026El golpe seco que deja a un futbolista tumbado en el césped, el silencio helado en las tribunas y los brazos de los jugadores pidiendo ayuda desesperadamente son imágenes que conmocionan a cualquiera. La dolorosa muerte del delantero Jesús de Miguel tras sufrir un fuerte impacto y entrar en parada cardiorrespiratoria en pleno partido ha encendido el foco sobre los métodos de actuación y la cobertura sanitaria en el fútbol.
Esta tragedia revive el recuerdo de otros episodios oscuros que marcaron la historia del deporte, como los fallecimientos en el césped de Antonio Puerta en 2007, Miklós Fehér en 2004, Marc-Vivien Foé en 2003 o Piermario Morosini en 2012, así como el milagroso rescate de Christian Eriksen en la Eurocopa de 2021 gracias a la rápida aplicación de un desfibrilador.
Para abordar este debate y entender cómo funciona y dónde están las carencias en esos minutos críticos donde cada 60 segundos de retraso en la desfibrilación las posibilidades de supervivencia caen hasta un 10%, en Medicina Responsable contamos con la mirada de Gonzalo Correa González, Médico Especialista en Medicina de la Educación Física y el Deporte y presidente de la Sociedad Española de Medicina del Deporte (SEMED-FEMEDE).
Según las normativas organizativas de LaLiga y los reglamentos sanitarios de la Real Federación Española de Fútbol (RFEF), el control clínico de la situación sobre la hierba corresponde de forma estricta al médico del equipo local o al responsable médico del club. Las guías internacionales de la FIFA y la UEFA establecen de manera tajante que ante una parada cardíaca súbita el Desfibrilador Semiautomático Externo (DESA) debe aplicarse en los tres primeros minutos del colapso, una ventana de tiempo en la que la prioridad es iniciar de inmediato el soporte vital.
Ante una situación crítica sobre la hierba, Gonzalo Correa detalla los pasos exactos desde el primer instante: "Ante una situación de emergencia, siempre hay que valorar si el jugador está consciente o no, si respira y si tiene pulso; según los hallazgos clínicos hay que comenzar una serie de actuaciones médicas u otras". En este sentido, el especialista enfatiza la prioridad absoluta: "Lo que debemos tener siempre presente es que ante un jugador que no contesta y no tiene pulso hay que avisar a la ambulancia (en el caso del estadio) o al 112 si no la hay, y comenzar de manera precoz las compresiones torácicas y el desfibrilador".
Uno de los grandes debates tras un colapso grave es si el vehículo sanitario debe acceder directamente hasta el punto donde ha caído el deportista. Sobre esta decisión a pie de campo, Correa se muestra tajante: "En mi opinión, si el jugador está inconsciente y no tiene pulso hay que tratar de estabilizarlo en el terreno de juego y que la ambulancia entre al césped, para una vez estabilizado evacuarlo al hospital cercano".
En España no existe una ley estatal única que regule la presencia de desfibriladores, sino que el Real Decreto 365/2009 sirve de marco para que cada comunidad autónoma exija por decreto la presencia de equipos de cardioprotección en recintos deportivos y lugares de gran aforo. Sin embargo, los requisitos varían sustancialmente según la categoría.
"Por normativa de LaLiga los recursos médicos destinados en equipos de Primera y Segunda División A (considerado fútbol profesional) son más exigentes que en las divisiones de la RFEF (Primera, Segunda y Tercera RFEF y categorías regionales). No obstante, en Primera RFEF se trata de exigir cada año mayor presencia de dotaciones médicas tanto para los jugadores como para los espectadores. Lógicamente no se puede exigir lo mismo a unos equipos que a otros".
Sobre el grado de cumplimiento de la legislación de cardioprotección en las instalaciones de nuestro país, el experto señala que "se cuenta con desfibriladores y personal formado en las instalaciones deportivas cada vez con mayor grado de cumplimiento, si bien la normativa es autonómica y no estatal".
En cumplimiento de las leyes de espectáculos públicos y protección civil de cada comunidad autónoma, todos los estadios de gran aforo deben disponer de un Plan de Autoprotección y un protocolo sanitario coordinado directamente con los servicios autonómicos de emergencias, como el 112 o el SAMUR/SUMMA.
Episodios trágicos vividos en las tribunas, como el fallecimiento de un aficionado en el estadio Nuevo Mirandilla durante un Cádiz-Barcelona en 2022 o el paro cardíaco que costó la vida a un espectador en Los Cármenes en 2023, demostraron la necesidad vital de contar con una cadena asistencial inmediata entre el césped y los asientos.
Gonzalo Correa explica que "en estadios que pertenecen a equipos con gran afluencia de público a los partidos, como la Primera RFEF y superiores, se exige médico de grada además de técnicos sanitarios. La disponibilidad de medios tipo DESA debería estar disponible para al menos cada una de las zonas del estadio (tribuna, preferencia, fondos...)". El doctor añade que "el protocolo para atender a los espectadores sería similar en cuanto a la valoración inicial del enfermo, pero la accesibilidad del estadio es dispar en cada caso".
Finalmente, el presidente de SEMED-FEMEDE lanza una recomendación clara para cualquier aficionado o compañero que presencie un colapso en la grada o en el terreno de juego mientras llegan las asistencias: "Pedir ayuda lo primero, y después valorar si el enfermo está consciente o no, si respira y si tiene pulso; en caso de estar inconsciente y sin pulso, iniciar las maniobras de RCP cuanto antes".