
Por Santiago Melo
16 de octubre de 2026La Organización Mundial de la Salud ha vuelto a alertar sobre el impacto del plomo en la salud pública y ha pedido a los países que aceleren las medidas para reducir la exposición. El organismo considera que se trata de una amenaza “generalizada pero prevenible” y reclama actuar directamente sobre las fuentes de contaminación antes de que el metal llegue al organismo.
La preocupación es especialmente elevada en la infancia. La OMS advierte de que cientos de millones de niños están expuestos al plomo y recuerda que no existe un nivel seguro de exposición. Incluso cantidades relativamente bajas pueden provocar daños irreversibles en el cerebro, afectar al desarrollo neurológico y tener consecuencias sobre el aprendizaje, el comportamiento y la salud a largo plazo.
El problema no se limita a los menores. La intoxicación por plomo también afecta a múltiples órganos y sistemas y se relaciona con enfermedades cardiovasculares y renales en adultos. Además, muchos casos pueden pasar desapercibidos porque los síntomas no siempre aparecen de forma inmediata.
Entre las principales fuentes de exposición se encuentran la pintura con plomo, algunos utensilios de cocina, cosméticos, especias, procesos de reciclaje informal y determinadas formas de contaminación industrial. La OMS insiste en que la prevención debe centrarse en eliminar o reducir estas fuentes antes de que provoquen daños.
Uno de los puntos que más preocupa al organismo es la falta de regulación. Menos de la mitad de los países dispone actualmente de controles legalmente vinculantes sobre la pintura con plomo, pese a que se trata de una de las fuentes de exposición más conocidas y evitables.
Ante esta situación, los Estados miembros de la OMS han encargado el desarrollo de un Plan de Acción Global sobre Mitigación del Plomo, que está previsto que se presente ante la Asamblea Mundial de la Salud en 2027. Ese mismo año, la organización lanzará también el paquete técnico PREVENT, con recomendaciones prácticas para identificar las fuentes prioritarias de exposición, reforzar la regulación y evaluar los progresos.
La OMS también está trabajando para mejorar la capacidad de diagnóstico y vigilancia. Dentro de la Iniciativa de Prevención de la Intoxicación por Plomo, se está reforzando la capacidad de laboratorios para medir los niveles de plomo en sangre en países como Brasil, India, Nepal, Etiopía, Ghana, Malaui, Ruanda, Sudáfrica y Tanzania.
La organización insiste en que el objetivo debe ser pasar de la detección a la prevención. Para ello, pide políticas más estrictas, una mejor aplicación de las normas de seguridad y una mayor concienciación pública para evitar que la exposición siga afectando de forma silenciosa a millones de personas en todo el mundo.