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Los pediatras reclaman medidas legislativas para limitar el acceso de los menores a la pornografía

Según Save the Children, el 53,8% de los menores ha accedido a la pornografía antes de los 13 años, y un 8,7 % antes de los 10

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Los pediatras reclaman medidas legislativas para limitar el acceso de los menores a la pornografía
Freepik

Por Gema Puerto

31 de octubre de 2023

El acceso de los niños y adolescentes a la pornografía se produce cada vez a edades más precoces y los ejemplos que obtienen de ella hacen que, cuando inician las relaciones sexuales, tiendan a seguir patrones de comportamiento, en ocasiones, poco sanos. Esto ha llevado a la Asociación Española de Pediatría (AEP), la Asociación Española de Pediatría de Atención Primaria (AEPap), la Sociedad Española de Pediatría Extrahospitalaria (SEPEAP) y la organización no gubernamental Save the Children a hacer un llamamiento urgente a las Instituciones Públicas para impedir el acceso de menores a estos contenidos a través de internet y las redes sociales.

Las sociedades de pediatras consideran necesario una educación afectivo-sexual en la que se enseñe que la sexualidad es una parte de la relación afectiva y que tiene que ser satisfactoria para ambos miembros de la pareja. Todos estos problemas han sido puestos de manifiesto por Save the Children en el informe titulado (Des)información sexual: pornografía y adolescencia.

Los datos

De acuerdo con los datos del informe de Save the Children, el 53,8 % de las personas encuestadas accedió por primera vez a la por­nografía antes de los 13 años, y un 8,7 % antes de los 10. La edad media es de 12 años de manera global (antes de los 12 años para los chicos y los 12 años y medio para las chicas). Los resultados indican que se han alterado las características de las relaciones íntimas de los adolescentes influenciados por la pornografía.

Según el informe Save the Children, el aspecto más peligroso de la pornografía es, además del ejercicio explícito de la violencia, el no precisar y ni siquiera plantear, la necesidad de dar el consentimiento. En muchas ocasiones las mujeres no expresan su beneplácito e incluso aparecen experimentando desagrado o dolor, sin que esto altere el desarrollo de la escena. El 47,4% de adolescentes que ven pornografía ha imitado alguna vez lo visto, pero no siempre lo ha hecho de mutuo acuerdo.

En cuanto a la perspectiva de género, es mucho mayor el número de chicos que refieren que han puesto en práctica con sus parejas escenas pornográficas (46,4%) que en las chicas (22,8%).

Efectos de ver pornografía en la infancia

Según la doctora Gema Tesorero, médico especialista en Pediatría y Neonatología del centro Creciendo, la visualización de la pornografía en la infancia y adolescencia se relaciona con múltiples problemas. “A nivel de niños más pequeños, el componente agresivo puede influenciarles mucho y percibirlo como algo traumático. A nivel de adolescentes se normaliza una sexualidad no real, sin consentimiento, agresiva, con sumisión e incluso con violencia; lo cual va a afectar a su propia forma de ver la sexualidad. También se ha relacionado la pornografía con que los estímulos necesarios para obtener placer son cada vez más elevados, fuera de la realidad, y puede convertirse en un problema que cree adicción”.

Educación afectivo-sexual

Como se indica en el informe de Save the Children, los padres se preocupan sobre todo por la precocidad en el consumo de la pornografía, los cambios de roles y el saber cómo sus hijos llegan a esos contenidos.

Para solventar todos esos problemas los pediatras insisten en educar desde casa. “La educación sexual debe empezar en la familia desde la primera infancia. Debe dejar de ser un tema tabú, tenemos que hablar con normalidad con nuestros hijos de los distintos temas relacionados con la sexualidad, ajustando los conocimientos y el lenguaje a su edad.  Nunca debemos mentir a nuestros hijos respecto a ese tema, el mito de que los niños vienen de Paris debe desterrarse ya”, explica Tesorero.

Cuando se llega a la adolescencia más que la “charla correspondiente de sexo” en la que el adolescente pasa vergüenza y no quiere escucharnos, “tenemos que aprovechar las ventanas de oportunidad de comunicación que nos brindan ocasionalmente y, en ese momento, intentar abordar todos estos temas de manera franca y compartiendo información con ellos, interesándonos por sus conocimientos, sus dudas y sus necesidades. Todo ello, con unas normas de uso de dispositivos electrónicos establecido a nivel familiar que impliquen no solo a los menores sino también a todos los componentes de la familia. En pantallas, como en el resto de las cosas, se educa desde el ejemplo”, añade la doctora.

Aplicar medidas legislativas

Los pediatras señalan que es necesario implementar urgentemente y de forma efectiva las normas referidas a los contenidos pornográficos en la LOPIVI (Ley Integral de Protección a la Infancia y la Adolescencia frente a la Violencia).

Además de la educación psico-afectiva, tanto en las familias como en las escuelas, es necesario actualizar e implementar con celeridad la legislación de manera que se impida el acceso de menores a ese tipo de contenidos en las redes sociales. La Agencia Española de Protección de Datos (AEPD) trabaja en un sistema de verificación de la edad para restringir el visionado de este material a los menores.  La idea es implantar un certificado digital del menor con el único atributo de la mayoría de edad, no ligado al nombre y a los apellidos. Es un trabajo coordinado entre el Ministerio de Interior, la fiscalía general del Estado, la Comisión Nacional de los Mercados y la Competencia (CNMC), el Instituto Nacional de Ciberseguridad (Incibe) y la Fábrica Nacional de Moneda y Timbre (FNMT). Asimismo, a nivel Estatal se deben impulsar unas políticas intensivas y de manera urgente de protección a la infancia.

 

 



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