
Por Gonzalo de Esteban
14 de octubre de 2026Renovar el carné de conducir o conseguir una licencia de armas no puede seguir viéndose como una simple gestión burocrática en la que el usuario solo acude a pagar una tasa y firmar un papel. La Organización Médica Colegial (OMC) ha presentado el libro ‘Los centros de reconocimiento de conductores y para licencias de armas’, una obra de 78 páginas y 14 capítulos centrada en poner sobre la mesa la urgente necesidad de reformar un sistema que afecta directamente a la seguridad vial y a la salud pública.
El acto de presentación, moderado por el presidente de la OMC, Tomás Cobo, contó con la intervención de los tres autores principales del libro: Enrique Guilabert, tesorero de la OMC, Pedro Hidalgo, presidente del Colegio de Médicos de Badajoz y Mariano Casado, secretario del Colegio de Médicos de Badajoz. Durante el encuentro, desgranaron los resultados de una encuesta realizada a las juntas directivas de los colegios médicos de España que refleja un profundo malestar: el 83% de los representantes exige mejoras urgentes en el sector y suspende la capacidad actual para detectar el consumo de alcohol y drogas con una nota de 2,08 sobre 5.
El tesorero de la corporación médica y autor del texto, Enrique Guilabert, fue el primero en tomar la palabra para denunciar las carencias del modelo vigente: "El médico del centro de reconocimiento no debe limitarse a hacer unas pruebas rápidas y firmar un certificado. Su función esencial debe ser la de integrar distintas fuentes de información, como la historia clínica, la exploración física y los informes complementarios".
Guilabert hizo hincapié en la falta de herramientas reales que sufren los profesionales en estos centros, destacando la variabilidad de criterios, la falta de formación en medicina del tráfico y las trabas para verificar la información que aporta el solicitante. En este sentido, la publicación ofrece orientaciones prácticas y criterios homogéneos para evaluar la aptitud psicofísica no solo de conductores y portadores de armas, sino también del personal de seguridad privada. "Detectar a tiempo los riesgos y orientar decisiones es una de las principales contribuciones que la medicina hace a la seguridad ciudadana y vial", subrayó.
Por su parte, Pedro Hidalgo y Mariano Casado expusieron la dimensión ética y legal de esta labor, recordando que cada informe emitido es "un auténtico acto médico-pericial" que compromete la responsabilidad del facultativo. "No estamos ante un trámite burocrático más. El certificado médico oficial debe recuperar su valor acreditativo previo para garantizar que solo quienes reúnan las condiciones psicofísicas estén al volante o porten un arma", señalaron.
Los datos sobre licencias de armas son especialmente preocupantes: el 87% de los encuestados considera inadecuada la evaluación de los trastornos mentales y de conducta en este ámbito, y un 78% opina directamente que las pruebas para determinar la aptitud de los aspirantes a un arma no se realizan correctamente. Para atajar esta situación, la iniciativa ha contado con la participación directa de la Agrupación de Tráfico y la Intervención de Armas de la Guardia Civil.
Para revertir este escenario, la OMC reclama medidas concretas: impulsar la formación específica y continuada de los médicos evaluadores, permitir el acceso a la información sanitaria del médico de cabecera del paciente y exigir una mayor supervisión administrativa para que la norma se cumpla de forma efectiva en todos los centros.