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"Ninguna variante del SARS-Cov2 escapa a la inmunidad celular de las vacunas"

Según el inmunólogo José Gómez Rial, los anticuerpos pueden durar unos meses en nuestro cuerpo, pero las células T y B, lo que llamamos la memoria celular de las vacunas, años

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"Ninguna variante del SARS-Cov2 escapa a la inmunidad celular de las vacunas"

Por Julia Porras

13 de enero de 2023

Cada semana aparece una nueva variante de la Covid. Variantes que van tomando nombres de letras griegas y, a veces incluso hasta de seres mitológicos, como la última, con nombre de monstruo marino de los países nórdicos, Kraken. Pero, según los expertos, esto no es más que una forma de alarmar a la población “sumiéndola en un hartazgo generalizado muy peligroso desde el punto de vista de la salud pública”.

“Llevamos un año con la misma variante, ómicron, que es cierto que cambió sustancialmente desde Delta. Pero, después, sólo ha ido teniendo pequeños cambios en sus epítopos. Éstos son las partes del virus que mutan para intentar entrar en las células, porque ese es el único objetivo del virus, entrar en las células de nuestro cuerpo”, asegura el inmunólogo José Gómez Rial, del Hospital Clínico Universitario de Santiago de Compostela. 

Nuestro sistema inmune

¿Cómo funciona realmente nuestro sistema inmune? Nuestro sistema de defensa está formado por varios elementos que colaboran de forma coordinada para defender a nuestro cuerpo frente a infecciones. Po rlo que se activan en respuesta a la vacunación. Estos elementos son diversos tipos de células, con diferente especialización, células T, células B, etc. y también los famosos anticuerpos. Así, podemos diferenciar entre inmunidad celular (diferentes tipos celulares donde las células T son las más importantes) y la inmunidad humoral (los anticuerpos). Cuando se produce la infección por Covid o nos vacunamos, se activan y se generan todos los componentes en respuesta a ese patógeno, células T y anticuerpos, que no desaparecen de repente, de hecho “los anticuerpos pueden durar unos meses en circulación, pero las células T y B duran años (incluso hasta 30 años en algunas vacunas), es lo que llamamos la memoria celular de las vacunas”.

Durante la pandemia de la Covid nos hemos centrado únicamente en la respuesta de las vacunas en los anticuerpos y en su acción neutralizante (la de bloquear el virus antes de que entre en las células). El virus, que lo único que quiere es entrar en ellas para dividirse, ha ido cambiando debido a la presión selectiva que hemos ejercido con la vacunación. Pero en realidad lo que ha cambiado del virus son sus epítopos, es decir la parte del virus que entra en las células para invadirlas, y que son los que nuestras células T reconocen. Por ello hemos ido perdiendo con las diferentes variantes algo de capacidad de neutralización del virus, o sea “la capacidad de bloquear al virus antes de que entre en las células”, dice el doctor Gómez.

Pero, según el inmunólogo, lo importante es que estos epítopos que reconocen nuestras células T, no han cambiado tanto con respecto a la cepa original, es decir, “la inmunidad celular está conservada frente a todas las nuevas variantes”. Por tanto, el virus podrá entrar en la célula, infectarla, aunque estemos vacunados, pero no podrá llegar a producir la enfermedad grave, dado que una vez que entre en la célula la potente inmunidad celular controlará rápidamente la infección y eliminará el virus.  

Entonces ¿para qué nos seguimos vacunando?

La respuesta a esta pregunta, según el doctor Gómez es muy clara: Porque la vacunación no es para evitar la infección, “en realidad el objetivo de la vacunación es entrenar a nuestro sistema inmunitario para que cuando se tenga que enfrentar al virus lo haga con las armas adecuadas”.

De hecho, y según los expertos, las revacunaciones son “para potenciar la inmunidad, o sea aumentar el número de células y anticuerpos necesarios para hacer frente al virus”, pero los inmunólogos llevan mucho tiempo defendiendo que las revacunaciones son solo necesarias en ciertos colectivos vulnerables, personas mayores de 65 o personas con patologías que puedan afectar a su inmunidad (inmunodeprimidos o pluripatológicos). Porque su sistema inmunitario es deficitario.

Hay que recordar que los anticuerpos “no son la única arma de nuestro sistema inmune, tenemos más como por ejemplo las células T, y eso es lo que nos protege realmente de este y otros virus”, concluye el doctor.

 



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