
Por Santiago Melo
18 de septiembre de 2026La escoliosis es una de las deformidades de la columna más frecuentes durante el crecimiento y afecta de manera especialmente marcada a las niñas cuando la enfermedad progresa hacia formas más graves. La actualización del Mapa de Salud con Perspectiva, impulsado por la Fundación Gaspar Casal y Organon, permite observar estas diferencias desde edades tempranas y analizar cómo evolucionan durante la infancia y la adolescencia.
Los nuevos datos muestran que, entre los 5 y los 14 años, la tasa de ingresos hospitalarios por deformidades de la columna es 2,6 veces mayor en las niñas que en los niños en España. Esta diferencia se ha mantenido en los últimos años y coincide con lo observado en la escoliosis idiopática del adolescente, la forma más frecuente durante esta etapa.
Esta alteración suele aparecer a partir de los 10 años, coincidiendo con el crecimiento puberal. Aunque las formas leves se distribuyen de manera similar entre ambos sexos, entre el 80% y el 90% de los casos graves que requieren atención médica corresponden a niñas. Además, su causa continúa siendo desconocida y puede avanzar sin provocar dolor ni síntomas evidentes durante sus primeras fases.
Por este motivo, la detección precoz resulta especialmente importante. Entre las señales que pueden alertar de una posible escoliosis se encuentran una diferencia en la altura de los hombros, una cadera más elevada que la otra o determinadas asimetrías en la espalda. Ante estos cambios, se recomienda consultar con el pediatra, sobre todo durante los periodos de mayor crecimiento.
Detectar la curvatura antes de que progrese puede reducir la necesidad de tratamientos más invasivos. Según los datos recogidos, el uso de corsé permite evitar la cirugía en el 72% de los pacientes, frente al 48% de quienes no lo utilizan, por lo que las revisiones durante los años de crecimiento pueden resultar determinantes.
La salud de la espalda también cobra especial importancia con la vuelta a las aulas. Pasar muchas horas sentado, utilizar mobiliario poco adecuado o cargar una mochila excesivamente pesada puede favorecer molestias y sobrecarga muscular. Estudios realizados en España sitúan la prevalencia del dolor de espalda entre escolares y adolescentes por encima del 60%, con una mayor frecuencia entre las chicas conforme aumenta la edad.
En el caso de las mochilas, se ha estimado un peso medio de 6,3 kilos, equivalente al 13,4% del peso corporal del alumno. Aunque no se ha establecido de forma concluyente una relación directa entre el peso de la mochila y el dolor de espalda, una carga elevada puede generar incomodidad, fatiga muscular y sobrecarga.
Manuel Anxo Blanco, director ejecutivo de Relaciones Institucionales de Organon España, destaca que esta nueva variable permite identificar contrastes que aparecen ya durante la infancia y la adolescencia, como sucede con la escoliosis, y ampliar el análisis de las diferencias de salud entre mujeres y hombres.