
Por Medicina Responsable
15 de abril de 2026El anestesista David Callejo ha puesto el foco en un objeto cotidiano que muchas personas dan por “higiénico”, la esponja de ducha. En un video publicado en sus redes sociales, el médico advierte de que estos accesorios, tanto sintéticos como naturales, pueden convertirse en un reservorio de microorganismos por una razón simple: se usan sobre la piel, atrapan células muertas y quedan expuestos a un ambiente húmedo.
“La esponja con la que te duchas tiene el mismo número de bacterias que tus excrementos. Sí, usar la esponja es algo así como extenderse caca”, llega a afirmar, con intención de llamar la atención sobre lo que se acumula en su interior.
El problema, explica Callejo, no es solo lo que “se ve” o el hecho de que la esponja genere espuma, sino su diseño. Al ser porosa y retener agua, “es el sitio perfecto para que crezcan microorganismos: es húmeda, tiene células muertas y con mil rincones para esconderse”. Esa combinación favorece la aparición de bacterias y hongos, y la formación de biopelículas, capas que pueden pasar desapercibidas, pero mantenerse con el tiempo si la esponja se reutiliza a diario sin un secado completo.
Además, Callejo asegura que “el uso diario de esponjas irrita tu piel y cambia tu pH facilitando las infecciones”, especialmente en personas con piel sensible o con patologías como eccema o psoriasis.
La recomendación más sencilla del médico es prescindir de la esponja y usar las manos. “¿Y entonces cómo nos duchamos? Pues con la mano, lo mejor para mantener tu piel intacta y sin patógenos. Lo más limpio y saludable para tu piel”, señala.