
Por Nuria Cordón
25 de junio de 2026La participación en los programas de detección precoz del cáncer de mama en España continúa lejos de los niveles previos a la pandemia. Solo el 67,96% de las mujeres de entre 50 y 69 años asegura haberse realizado una mamografía en los dos últimos años, frente al 81,48% que lo hacía en 2017. Son 13,5 puntos menos y la cifra más baja registrada desde 2011, según el informe monográfico sobre detección precoz del cáncer publicado por el Ministerio de Sanidad a partir de la Encuesta de Salud de España 2023.
De acuerdo con el informe, la caída no responde únicamente al impacto de la pandemia, sino también a desigualdades persistentes en el acceso y la utilización de estas pruebas preventivas. El descenso afecta a prácticamente todos los grupos de población, pero es especialmente intenso entre las mujeres con peores condiciones socioeconómicas.
Mientras las mujeres pertenecientes a las clases sociales más favorecidas mantienen coberturas próximas al 75-77%, entre los grupos más desfavorecidos la participación desciende hasta situarse en torno al 60-62%. El informe también refleja un condicionante educativo: las mujeres con estudios superiores presentan una cobertura del 76,99%, frente al 61,76% de aquellas con estudios básicos o inferiores.
El Ministerio subraya que el problema no radica tanto en que haya más mujeres que nunca se someten a la prueba, sino en que cada vez son más las que tardan más tiempo del recomendado en repetir la prueba. Es decir, aumenta el tiempo transcurrido desde la última mamografía, un aspecto clave para mantener la eficacia de los programas de cribado.
El informe identifica un punto de inflexión claro en la serie histórica. Tras mantenerse estable entre 2011 y 2014 y alcanzar su máximo en 2017, la participación comenzó a descender en 2020 y volvió a hacerlo en 2023, sin recuperar los niveles previos a la Covid-19.
El informe considera que esta evolución refleja un "impacto sostenido tras la pandemia", al que se suman factores estructurales que condicionan el acceso a las pruebas.
El análisis estadístico realizado por el Ministerio señala que la variable con mayor peso es disponer de doble cobertura sanitaria, pública y privada. Las mujeres con este tipo de aseguramiento presentan aproximadamente el doble de probabilidades de haberse realizado una mamografía en el intervalo recomendado que aquellas atendidas exclusivamente por el sistema público.
También influyen otros factores. Vivir en pareja aumenta la probabilidad de participar en el cribado, mientras que residir en grandes ciudades se asocia a una menor realización de la prueba respecto a los municipios pequeños. Asimismo, el nivel educativo y los ingresos mantienen una relación directa con la participación: cuanto mayor es el nivel formativo y económico, mayor es la probabilidad de haberse realizado una mamografía.
Las diferencias territoriales también son relevantes. Galicia presenta la mayor cobertura, con un 83,57% de mujeres que se realizaron una mamografía en los dos últimos años, seguida de Castilla-La Mancha (79,96%), Murcia (79,60%) y Extremadura (78,54%).
En el extremo contrario figuran Melilla (20,63%), Ceuta (57,71%), Comunidad Valenciana (61,40%), Cantabria (61,70%) e Illes Balears (62,80%).
Salvo Murcia, Castilla-La Mancha y Extremadura, todas las comunidades autónomas redujeron su cobertura respecto a 2017. Los mayores descensos se registraron en Comunidad Valenciana (-19,26 puntos), Navarra (-18,90), País Vasco (-18,79) y Comunidad de Madrid (-18,67).
El informe concluye que la reducción observada "no responde a un único factor", sino a la combinación del impacto posterior a la pandemia con desigualdades sociales y organizativas ya existentes. Por ello, considera necesario reforzar las estrategias de captación y acceso a las pruebas, especialmente entre los grupos que encuentran mayores barreras para participar en los programas de detección precoz.
El pasado mes de mayo, la Comisión de Salud Pública amplió la población diana de los cribados de cáncer de mama a mujeres de 45 a 74 años, como anunciaron desde el Ministerio de Sanidad el pasado mes de abril. Con esta medida, se aumenta la franja de edad que, hasta el momento, se mantenía entre los 50 y 69 años. La nueva propuesta para este programa de detección precoz poblacional mantiene la periodicidad bienal para todo el nuevo rango de edad.
Sanidad destacó que esta decisión responde a las recomendaciones de la Red de Agencias de Evaluación de Tecnologías Sanitarias (RedETS) y del Consejo de la Unión Europea, al tiempo que se alinea con la evidencia científica disponible. Según estos datos, en torno a un 10% de los cánceres de mama que se diagnostican en España son en mujeres de menos de 50 años. La experiencia se apoya también en la experiencia de distintas comunidades autónomas como Navara, Castilla y León, La Rioja y Castilla-La Mancha y Galicia, que ya han ampliado los tramos de edad en sus respectivos programas.
En relación con el grupo de mujeres de 45 a 49 años, la evidencia científica apunta a que el cribado contribuye a reducir la mortalidad y favorece la detección de tumores en estadios más precoces. Los datos de Navarra muestran una tasa media de detección del 4,20% entre 2022 y 2024, comparable a la observada en mujeres de 50 a 54 años. En el caso de las mujeres de 70 a 74 años, la información aportada por Galicia indica una tasa de detección del 8,7% en 2023, superior a la registrada en el grupo de 65 a 69 años.
La ampliación del programa se desarrollará de manera gradual para garantizar una implementación homogénea y de calidad en todo el territorio. Las comunidades y ciudades autónomas dispondrán de un plazo máximo de tres años para iniciar la modificación del programa y de hasta seis años para alcanzar una cobertura de invitación cercana al 100% en los nuevos grupos de edad. Con el fin de facilitar la adaptación organizativa y la gestión de recursos, se contempla la posibilidad de implantar inicialmente un intervalo de cribado trienal antes de consolidar definitivamente la periodicidad bienal.