
Por Clara Arrabal
4 de agosto de 2026A una semana del histórico eclipse solar, la atención está puesta en un único objetivo: conseguir unas gafas homologadas para proteger la vista de los potenciales daños que podrían ocasionar en nuestros ojos la exposición a este fenómeno astronómico tan singular, que hace 114 años que no sucedía en la península Ibérica. Pero la expectación no debe cegar (y nunca mejor dicho) la capacidad de proteger la salud.
Y es que no todas las gafas valen, como han advertido decenas de ópticos-optometristas, expertos y también entidades como el propio Ministerio de Sanidad, el de Ciencia, la Organización de Consumidores y Usuarios (OCU) o la ONCE. "Es hermoso poder disfrutar del evento, pero con prudencia en los desplazamientos, cuidado con el riesgo de incendios para que no ocurra lo que está pasando estos días, y prudencia, también, en la seguridad a la hora de observar el eclipse, para evitar daños oculares", expresaba el secretario de Estado de Ciencia e Innovación y Universidades, Juan Cruz Cigudosa.
Poniendo el foco en el último aspecto, Medicina Responsable ha elaborado una guía, basada en las recomendaciones de las entidades citadas anteriormente, para comprobar de manera eficaz antes del eclipse que las gafas están en perfectas condiciones y no dañarán nuestra vista. ¡Porque la mejor cura es una buena prevención!
Para empezar, las gafas deben estar certificadas conforme a la norma ISO 12312-2 (O 12312-2:2015), el requisito fundamental para la observación directa del sol ya que bloquea la radiación ultravioleta, visible e infrarroja. Además, deben contar con el marcado CE (distintivo europeo obligatorio que indica que cumple los requisitos legales comunitarios) y estar identificadas con el fabricante o distribuidor responsable, junto a las instrucciones de uso y su fecha de caducidad.
Todos estos datos pueden encontrarse en el envoltorio o en la propia montura, y comprobarlos es el primer paso para confirmar que cuentan con la seguridad correspondiente. Además, la OCU y las autoridades recomiendan adquirirlas en establecimientos fiables, como ópticas, centros científicos, museos, distribuidores reconocidos o las distribuidas por la ONCE y el Ministerio de Ciencia, y desconfiar de productos sin información o de procedencia dudosa.
El segundo paso es sencillo, pero también fundamental: asegurarse que los filtros no estén arañados, desgastados o presenten algún desperfecto. En definitiva, no deben estar perforados, ni presentar grietas, pliegues o zonas despegadas. "Además de revisar el etiquetado, es fundamental inspeccionar el estado físico de las gafas antes de utilizarlas. Si los filtros presentan arañazos, perforaciones, arrugas, deformaciones o cualquier otro deterioro, no deben emplearse para observar el eclipse", ha detallado la OCU.
Por último, se recomienda hacer una pequeña comprobación antes del eclipse. Para ello, deberás ponerte las gafas y asegurarte de que en interiores no deberías ver nada y, en el exterior, tampoco deberías distinguir el paisaje con normalidad. De hecho, el único objeto que debe verse claramente es el sol, como un disco bien definido.
Por otro lado, es importante destacar que los métodos caseros no funcionan. De hecho, el Consejo General de Colegios de Ópticos-Optometristas (CGCOO) ha advertido de que los dispositivos alternativos deberían descartarse. Entre estos se encuentran las gafas de sol convencionales, las radiografías, las máscaras de soldadura, los cristales ahumados, los negativos fotográficos o cualquier otro no diseñado específicamente para ver el eclipse.
Además, ha pedido que se extremen las precauciones con prismáticos, telescopios y cámaras, y que no se utilicen las gafas de eclipse junto a estos, ya que concentran la radiación solar y pueden causar lesiones oculares graves en pocos segundos si no disponen de filtros solares específicos instalados correctamente.
Por último, entre los dispositivos de observación indirecta, el Consejo ha descartado la cámara oscura o la proyección estenopeica, que permiten proyectar la imagen del sol sobre una superficie sin observarlo directamente.