
Por Medicina Responsable
7 de agosto de 2026Las temidas carabelas portuguesas han provocado invadido las playas de San Sebastián. Tanto es así que, solo durante la jornada del martes, provocaron unas 120 picaduras a los 3.000 bañistas que se registraron en las costas, algo que provocó que se izara la bandera roja en las tres playas de la capital.
"El número de asistencias por picaduras es reducido respecto al elevado volumen de personas y a los ejemplares detectados en las playas", afirmaba en un comunicado de prensa el Ayuntamiento donostiarra, destacando que la mayoría de las atenciones han sido de carácter leve a pesar de la preocupación de los veraneantes.
Y es que esta medusa es especialmente tóxica y dolorosa, y su avistamiento en las playas puede ser un serio problema. "De hecho, la carabela portuguesa, de entrada, no es una medusa, se considera una especie colonial flotante”, explica Pedro Gargantilla, director médico de Medicina Responsable. Además, afirma que "en casos excepcionales puede provocar el fallecimiento de la persona, especialmente en aquellos que ya tenían enfermedades graves".
Si una carabela portuguesa nos pica, lo recomendable es acudir al puesto de socorro de la playa y allí procederán a eliminar cualquier resto de tentáculos que haya podido dejar en la piel, evitando siempre el contacto directo. Objetos como guantes, pinzas o, incluso, una tarjeta de plástico que permita retirar los restos sin tocarlos, son útiles en estos casos.
Tras esto, hay que aplicar agua salada o suero fisiológico sobre la superficie afectada, nunca dulce, ya que incrementará el dolor y facilitará la absorción de la toxina, y aplicar hielo cada 15 minutos, pero nunca directamente sobre la herida. Además, el vinagre, la orina o el amoniaco tampoco sirven en estos casos, es un mito que sea beneficioso. También se aconseja evitar rascarse y que la luz del sol impacte directamente sobre la lesión.
En el caso de que los síntomas continúen o empeoren, es necesario acudir a un médico para que valore la situación y recete antihistamínicos o cremas con corticoides. En cualquier caso, el doctor Gargantilla aclara que “no suele dejar secuelas”.