
Por Virginia Delgado
4 de agosto de 2026Cuando nos vamos de viaje con niños y comenzamos a preparar su maleta, nos tenemos que acordar de algo más que del protector solar y del repelente de insectos. Debemos preparar un botiquín infantil que, como explica la doctora Karol Prada, especialista de Urgencias Pediátricas del Hospital Quirónsalud Bizkaia, “nos ayude a responder con rapidez a situaciones habituales como fiebre, heridas leves, picaduras o problemas digestivos”.
La doctora aconseja no solo adaptarlo a la edad. "Debe ajustarse también a su estado de salud y al destino, evitando llevar medicamentos innecesarios", añade. Por otro lado, recomienda comprobar las fechas de caducidad y verificar que los fármacos se conservan correctamente.
Desde la Asociación Española de Pediatría (AEP) explican que, en caso de que el niño siga un tratamiento específico, se lleven los fármacos por duplicado en dos sitios diferentes del equipaje. “Así, en caso de extravío o robo, no nos quedamos sin la medicación necesaria”, señalan desde la entidad.
Entre los elementos básicos, la doctora Prada recomienda incluir un termómetro y un analgésico-antitérmico. Asimismo, considera indispensables el paracetamol y el ibuprofeno. Por su parte, la AEP aconseja guardar en el botiquín algún antihistamínico oral para casos de alergia o picor y una solución de rehidratación (suero oral) para mantener una adecuada hidratación, si se presenta un caso de vómitos o diarrea aguda. "Cuando viajamos a destinos donde la diarrea del viajero es más frecuente, es uno de los productos que merece un espacio en la maleta", apunta la doctora.
Para las curas, la facultativa mantiene que lo mejor es llevar suero fisiológico en monodosis para la limpieza de heridas. Un producto que también sirve para la higiene ocular y nasal. Asimismo, es recomendable un antiséptico para pequeñas lesiones, preferentemente clorhexidina. “También conviene disponer de gasas estériles, tiritas, esparadrapo, una venda, tijeras pequeñas y pinzas”, comenta.
Ya, en el lugar de destino, la doctora Prada advierte de tres errores frecuentes que deben evitarse. “No se tienen que utilizar medicamentos cuya dosis no está ajustada al peso del niño, recurrir a restos de tratamientos anteriores y emplear medicamentos caducados. Además, los antibióticos no deben administrarse por iniciativa propia ante una fiebre o una diarrea. Los antidiarreicos utilizados habitualmente por los adultos no están recomendados de forma rutinaria en la población pediátrica”, concluye la facultativa.