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El 70% de las anafilaxias en niños tiene origen alimentario

Expertos en alergología pediátrica analizan los retos y el futuro de la anafilaxia en el Simposio “Anafilaxia 360º: de la clínica compleja a la revolución molecular”, en el marco del 50º Congreso de SEICAP

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El 70% de las anafilaxias en niños tiene origen alimentario

Por Medicina Responsable

10 de junio de 2026

Expertos en alergología pediátrica han abordado, en el marco del 50º Congreso SEICAP (Sociedad Española de Inmunología Clínica, Alergología y Asma Pediátrica) 2026, la anafilaxia desde una perspectiva integral, poniendo de relieve los avances más recientes en su comprensión y manejo.

El simposio titulado “Anafilaxia 360°: de la clínica compleja a la revolución molecular”, patrocinado por Viatris, ha servido como plataforma para profundizar en una patología que, siendo una reacción sistémica grave y potencialmente mortal, continúa representando un desafío clínico, especialmente en poblaciones pediátricas y en contextos específicos.

Se estima que el 8% de los menores de 14 años presenta alergia alimentaria y hasta el 70% de los casos de anafilaxia se debe a los alimentos. Por ello, debido a su indicencia y recurrencia, la anafilaxia es, cada vez más, una enfermedad mejor comprendida gracias al análisis de factores como la edad, la obesidad, las comorbilidades como el asma o situaciones clínicas particulares como el ejercicio, el entorno perioperatorio o la mastocitosis. Estos elementos modifican tanto la presentación como la respuesta al tratamiento, subrayando la necesidad de un abordaje individualizado y un alto índice de sospecha clínica que abarque desde los lactantes, donde los síntomas pueden ser difíciles de reconocer, hasta en los adolescentes.

Uno de los puntos clave del encuentro, moderado por José Domingo Moure González, jefe del servicio de Pediatría del Hospital do Salnés en Pontevedra, ha sido el impacto de la condición física del paciente en la eficacia del tratamiento. La obesidad pediátrica ha aumentado significativamente en las últimas décadas y, según estudios epidemiológicos nacionales, el 18,6% de los niños entre 1 y 14 años tienen obesidad y el 13,5%, sobrepeso. 

Este es un factor crítico ya que la obesidad se asocia a un estado proinflamatorio sistémico e intestinal que puede favorecer la sensibilización a alérgenos alimentarios. Además, supone un factor clave a considerar en el manejo de la anafilaxia en situaciones de urgencia. El mayor espesor del tejido adiposo subcutáneo en el muslo puede incrementar la distancia entre la piel y el músculo, lo que podría dificultar que algunos auto inyectores con agujas más cortas alcancen la capa muscular. En estos casos, la administración de adrenalina podría producirse por vía subcutánea en lugar de intramuscular, con una absorción más lenta, menos predecible y potencialmente menos eficaz.

No obstante, la evidencia disponible indica que determinados auto inyectores, gracias a sus características de diseño, pueden alcanzar la capa muscular incluso en pacientes con obesidad, favoreciendo una administración intramuscular adecuada. En este sentido, los expertos coinciden en que la eficacia del tratamiento no depende exclusivamente de la longitud de la aguja, sino también de otros aspectos técnicos del dispositivo.

En este contexto, Cristina Ortega Casanueva, pediatra y alergóloga responsable de Alergia y Neumología infantil en la Clínica Materno Infantil Senda de Madrid, destacó durante su intervención en el Simposio, las ventajas diferenciales de algunos autoinyectores de adrenalina en el paciente obeso. “En pacientes con obesidad, algunos estudios sugieren que factores relacionados con la mecánica del dispositivo (fuerza de activación/propulsión, calibre de aguja, cartucho vs jeringa, etc.) podrían influir en la exposición temprana a la adrenalina, incluso más que la propia longitud de la aguja”6”, señala. 

La revisión de los mecanismos no clásicos de la anafilaxia también ocupó un lugar central, destacando que no todas las reacciones están mediadas por IgE. El Dr. Francisco Álvarez Caro, especialista en Pediatría, con acreditación en Alergología Pediátrica de la Unidad de Neumoalergia Infantil del Hospital Universitario de Cabueñes de Gijón; profundizó en esta cuestión señalando que la anafilaxia es una reacción alérgica grave, potencialmente mortal, de inicio y de aparición brusca, que se caracteriza por la asociación de síntomas que afectan simultáneamente a varios órganos. A lo que añadió que “Existen diversos mecanismos de anafilaxia independientes de la IgE, puesto que no todos los cuadros anafilácticos tienen un sustrato IgE mediado, y ni siquiera uno necesariamente inmunológico”. 

En este sentido existen evidencias crecientes que apoyan la existencia de mecanismos IgG mediados, especialmente en relación con el uso de anticuerpos monoclonales y terapias biológicas. Por otro lado, mecanismos inmunológicos independientes de anticuerpos, como la activación del complemento, pueden inducir cuadros anafilácticos de forma exclusiva o actuando sinérgicamente a la vía clásica IgE mediada.

 Asimismo, por medio de mecanismos no inmunológicos, diversos fármacos y situaciones exógenas como el frío son capaces de activar y estimular la degranulación mastocitaria con el ulterior desarrollo de anafilaxia. Todo ello pone de manifiesto que más allá de la vía clásica para el desarrollo de anafilaxia, basada en la producción de IgE específica frente a un determinado alergeno, existen otros mecanismos complejos y parcialmente entendidos a día de hoy que pueden abocar al paciente a padecer una reacción potencialmente mortal.

Por último, el simposio analizó cómo los avances en biología molecular están revolucionando el campo, revelando la complejidad de las interacciones celulares y vasculares implicadas en la anafilaxia. Vanesa Esteban Vázquez, investigadora principal del Instituto de Investigación Sanitaria Fundación Jiménez Díaz en Madrid (IIS-FJD) y jefa del grupo de Alergia e Inmunología del mismo, explicó que: “Existe la necesidad de ir más allá de la IgE e investigar otros ámbitos celulares y moleculares implicados en la reacción. Nichos relevantes de la fisiopatología como el endotelio vascular, o elementos moleculares emergentes como las vesículas extracelulares y los miRNAs se perfilan de interés no solo por su potencial terapéutico y diagnóstico, sino por ser clave para entender en profundidad la fisiopatología de la anafilaxia”.

Estos nuevos actores abren la puerta a una medicina más precisa, basada en endotipos y biomarcadores, con un potencial impacto en el diagnóstico, la estratificación del riesgo y el desarrollo de nuevas dianas terapéuticas. El resultado es un cambio de enfoque para un futuro cercano: de tratar episodios a anticiparlos, identificando mejor a los pacientes de riesgo y diseñando estrategias más seguras. En este sentido, el uso de dos autoinyectores de adrenalina, recomendado por la EAACI (European Association of Allergy and Inmunology), aumenta la seguridad del paciente al permitir una segunda dosis en casos de anafilaxia cuando la respuesta inicial es insuficiente o los síntomas reaparecen antes de recibir atención médica. Porque, en anafilaxia, cada segundo cuenta y cada detalle también.



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