
Por Juan García
20 de febrero de 2026Aunque la regulación de las guardias y la creación de un estatuto médico son las principales consignas en esta huelga de médicos, hay otras cuestiones que despiertan el rechazo de los médicos a la norma acordada por el Ministerio de Sanidad y el Ámbito de Negociación, en canal oficial de representación sindical de los profesionales sanitarios. Aunque la necesidad de reformar el modelo de clasificación profesional de los sanitarios lleva tiempo en las agendas de profesionales y sindicatos, las asociaciones de facultativos discrepan de la fórmula propuesta por Sanidad.
Los profesionales sanitarios se rigen actualmente por el marco de clasificación del Estatuto Básico del Empleado Público (EBEP), que los divide en categorías en función de su grado de formación (A1, A2, B etc.). Sin embargo, la propuesta del Ministerio de Sanidad para reformar el Estatuto Marco propone un nuevo sistema por ocho niveles, en base al MECU (Marco Español de Cualificaciones para el Aprendizaje Permanente) y el MECES (Marco Español de Cualificaciones para la Educación Superior). El objetivo, según recoge el redactado de la norma es “ordenar las categorías de forma coherente con la evolución de las profesiones sanitarias y del sistema educativo” para modernizar el modelo vigente.
Los principales puntos de fricción a propósito de la clasificación profesional se encuentran en los escalafones superiores, con el desacuerdo entre Medicina y Enfermería. Aunque los técnicos sanitarios también mantienen sus propias reivindicaciones a este respecto, el descontento de los médicos se basa en que el modelo que propone Sanidad “desdibuja las competencias profesionales y lleva a un empeoramiento de la calidad del sistema”, como señala la portavoz de la Agrupación por un Estatuto Médico y Facultativo (Apemyf) y secretaria general de la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), Ángela Hernández.
Con el estatuto actualmente en vigor (del año 2003), en el subgrupo A1 se encuentran los facultativos con títulos de especialista: médicos, psicólogos, biólogos, farmacéuticos y demás sanitarios que se han formado entre tres y cinco años para conseguir la especialización. En el subgrupo A2 se encuentran todos los profesionales de enfermería, fisioterapia, terapia ocupacional o trabajadores sociales. Y en este punto es donde el colectivo de enfermería lleva años reclamando una mejora para poner fin a esta subdivisión y crear un grupo A unificado. En el caso de las enfermeras, el hecho de contar con un título de especialista no les supone cambio alguno de categoría profesional, por lo que tienen a efectos de ordenación profesional la misma consideración tengan o no el título de especialista.
El modelo que propone el Ministerio pone fin a esta situación para reconocer en un rango superior a las enfermeras especialistas. Así, el nivel más alto (8) queda reservado a los médicos y demás sanitarios del subgrupo A1 junto a personal investigador que requiera un doctorado para ejercer, y las enfermeras especialistas se encuentran en el siguiente nivel (7), junto a veterinarios y farmacéuticos sin especialidad. En el grupo 6 del modelo propuesto se encontrarían enfermeras sin especialidad junto a fisioterapeutas, terapeutas ocupacionales y trabajadores sociales.
La propuesta de Estatuto actualmente en proceso de tramitación, aunque con un difícil recorrido parlamentario por delante, pone fin al modelo EBEP (A1, A2 etc.) para dar entrada a un nuevo sistema, aunque en las equivalencias entre ambos es donde los médicos sienten un agravio, puesto que los nuevos grupos 6, 7 y 8 serían los equivalentes al A1, donde solo se encuentran actualmente los facultativos. En base a esto, entienden que no se ajusta a los requisitos de de formación y responsabilidad de cada profesión. “No se ha tenido en cuenta el grado de responsabilidad sobre el paciente y se mezclan en un mismo nivel diferentes categorías que consideramos que no deberían compartirlo”, apunta Hernández a este respecto.
Mientras desde enfermería celebran este nuevo marco propuesto, los médicos insisten en mostrar su rechazo. En base a esta pugna, desde algunas Consejerías, como Madrid o La Rioja mostraban a Medicina Responsable su reproche al Ministerio por "fomentar el enfrentamiento entre categorías profesionales". Ligada a esta reclasificación profesional hay un aspecto que los sindicatos del Ámbito han marcado como línea roja para dar su visto bueno al texto: la suscripción de un acuerdo retributivo ligado a este nuevo modelo.
Hace más de un año, cuando se filtró el primer borrador para reformar el Estatuto Marco, una de las medidas que más revuelo generó fue la dedicación exclusiva para los puestos directivos de la sanidad pública y para los médicos los cinco primeros años tras el MIR. Aunque este segundo supuesto fue eliminado en versiones posteriores de la norma, el texto acordado por Sanidad sigue manteniendo la exclusividad para los directivos.
Aunque los sindicatos médicos fueron centrando su discurso cada vez más en la reivindicación de un estatuto propio y la exclusividad quedó en un papel más secundario, en la actual huelga sigue siendo motor de movilización. La prohibición de compatibilizar los puestos de responsabilidad en la sanidad pública con otros trabajos en la sanidad privada no ha sentado bien entre muchos directivos, que critican la baja remuneración que tienen estos puestos para el grado de responsabilidad que asumen.