
Por Juan García
12 de junio de 2026Los centros sanitarios de toda España amanecerán este lunes con sensación del ‘día de la marmota’ en la que será la quinta semana de huelga de médicos en lo que va de año. El rechazo de los facultativos al Estatuto Marco mantiene en pie de guerra al Comité de Huelga ante la ausencia de avances en la negociación con el Ministerio de Sanidad, que mantiene su determinación de sacar adelante la norma a pesar de la falta de apoyos.
La Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), el Sindicato Médico Andaluz (SMA), la Asociación de Médicos y Titulados Superiores de Madrid (Amyts), Metges de Catalunya (MC), el Sindicato Médico de Euskadi (SME) y el gallego O’Mega vuelven a incitar a colgar la bata a los médicos en la que será la última semana de paros antes del anunciado receso en las movilizaciones durante el verano. Estas organizaciones han reafirmado su decisión de poner fin a las protestas en estos meses “por responsabilidad” ante las “ya exiguas plantillas médicas junto con los preceptivos descansos de los profesionales que hacen de este un momento complicado para la asistencia sanitaria”.
No obstante, no se resignan a bajar los brazos y advierten que retomarán el calendario en septiembre. Desde estos sindicatos ya llevan semanas barajando distintas opciones, que pasan desde la convocatoria de una huelga indefinida hasta la suspensión de la actividad voluntaria, como ya está sucediendo en numerosos puntos del país. En Madrid, Barcelona, Bilbao o La Coruña, los sindicatos tratan de movilizar a sus bases para secundar las movilizaciones previstas durante la semana de huelga.
A la convocatoria nacional se suman diversas llamadas a la huelga a nivel autonómico, como es el caso de Cataluña, Madrid o Navarra. Los sindicatos buscan cauce a sus reivindicaciones en ambos frentes y exigen la creación de un canal de interlocución exclusivo para ellos con la administración, como vehículo para desarrollar una regulación que reconozca sus demandas. Las principales pasan por el establecimiento de la jornada de 35 horas semanales, la reforma del modelo de clasificación profesional propuesto o el reconocimiento de las guardias como horas extraordinarias con una mayor limitación y retribución.
Tras cuatro semanas de paros, el conflicto acumula cientos de miles de actos médicos cancelados entre consultas, pruebas diangósticas e intervenciones. Los servicios sanitarios autonómicos notan ya los estragos sobre las ya de por sí tensionadas listas de espera. Sanidad y las consejerías se mantienen enzarzados en la disputa sobre quién tiene la responsabilidad y capacidad de resolver el conflicto. El Ministerio defiende que ya ha hecho “su parte” y que ahora les toca a las autonomías atender las demandas pendientes conforme a sus competencias en materia de retribución y jornada; mientras que estas responsabilizan al Ministerio de haber desatado la crisis por su “incapacidad para alcanzar un acuerdo de ámbito nacional”. Los consejeros de todas las autonomías, salvo Cataluña, han suscrito un manifiesto común en el que achacan a Sanidad la responsabilidad del conflicto y dejaron sin abordar los puntos del orden del día previstos por Sanidad para el Consejo Interterritorial del pasado miércoles.
Estos cinco días de huelga dejarán aparcados los paros durante al menos dos meses, aunque la amenaza de septiembre hace vaticinar que los ánimos no van a apaciguarse en este tiempo.