
Por Medicina Responsable
28 de abril de 2026El anuncio de Mónica García de que se presentará como candidata a la Presidencia de la Comunidad de Madrid ha provocado una cascada de reacciones en el ámbito sanitario y político, especialmente desde las comunidades autónomas, que le reprochan estar más centrada en su futuro político que en la negociación con los médicos en huelga.
La crítica más contundente ha llegado desde Madrid. La consejera de Sanidad, Fátima Matute, ha acusado a la ministra de “parasitación de lo público” al buscar, a su juicio, “una salida para seguir teniendo un sueldo a costa de todos”.
Matute ha vinculado directamente el anuncio de candidatura con la gestión del conflicto sanitario, que ha calificado de “fracaso”, y ha asegurado que la ministra “ha convertido en problema todo lo que ha tocado”. En este sentido, ha cifrado en más de 11 millones de euros el impacto económico de la huelga en la región y en más de medio millón los ciudadanos afectados, con 150.000 consultas, 15.000 pruebas diagnósticas y unas 7.000 cirugías suspendidas.
En la misma línea, el consejero de Sanidad de Castilla y León, Alejandro Vázquez, ha reclamado la dimisión de la ministra por su “incapacidad” para resolver el conflicto del Estatuto Marco, que considera un “grave perjuicio” para la asistencia sanitaria.
Vázquez ha asegurado que la salida de García “empieza a ser un clamor” y ha exigido al presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, que la cese “de modo inmediato” si no dimite. Según sus datos, en Castilla y León se han suspendido ya cerca de 5.000 intervenciones quirúrgicas, casi 20.000 pruebas diagnósticas y más de 200.000 consultas desde el inicio del conflicto.
Desde Andalucía, el consejero de Salud y Emergencias, Antonio Sanz, ha ido más allá y ha afirmado que García “no merece un minuto más como ministra” porque “no le preocupa absolutamente nada la sanidad”.
Sanz ha criticado que en las reuniones “solo le preocupa el titular y el tuit que va a poner” y ha vinculado su anuncio como candidata en Madrid con una falta de implicación en el conflicto. “Si su objetivo es echar a Ayuso, que se vaya y pongan a otro que sea capaz de negociar con los médicos”, ha señalado.
Además, ha advertido del impacto asistencial en su comunidad, con unos 50.000 actos sanitarios diarios afectados.
Pero no solo las consejerías han reaccionado a esta decisión de la ministra. El propio Comité de Huelga médica ha reclamado por carta al presidente del Gobierno su implicación en el conflicto abierto por el Estatuto Marco para desbloquear la negociación y tratar de poner fin a la huelga tras “una ausencia total de avances en la negociación”.
También representantes de Amyts han pedido al Gobierno central que nombre “un interlocutor válido” para retomar la negociación. Su secretaria general, Ángela Hernández, ha asegurado que, tras el paso dado por García, “alguien tiene que tomar el control de la situación”, e insistió en que las soluciones deben llegar tanto desde el Ministerio como desde las comunidades autónomas.
Más allá del ámbito autonómico, las críticas también han llegado desde el Congreso. La portavoz del PNV, Maribel Vaquero, ha reclamado que Sánchez asuma directamente la negociación al considerar que la ministra “no está acertando” y podría estar centrada en su campaña en Madrid. “Si la ministra tiene ahora entre sus prioridades su candidatura, el presidente tiene que asumir este tema como propio”, ha advertido.
En la misma línea, la vicesecretaria de Sanidad del Partido Popular, Carmen Fúnez, ha acusado al jefe del Ejecutivo de “huir de su responsabilidad” y ha exigido “dimisiones, ceses y soluciones”, tras meses de conflicto y con la ministra, a su juicio, “incapaz de abordarlo”.
El paso dado por Mónica García se produce en plena tercera semana de huelga médica por el Estatuto Marco, con las negociaciones encalladas y sin avances sustanciales entre el Ministerio y los sindicatos.