
Por Luis del Val
22 de septiembre de 2026Hace 19 años, con mi mujer, asistí al estreno oficial de la película de Antonio Mercero, titulada. “¿Y tú quién eres?”. Presidió el acto la Reina Sofía, y el Palacio de la Música estaba repleto de público y expectación, porque el director de cine nunca solía defraudar. No sé si fue un 20 o un 21 de septiembre, pero sería cualquiera de esas fechas, porque la película trataba del Alzheimer, y fue justo ese día que, en todo el mundo, se recuerda la enfermedad.
Si Mercero, en “Planta Cuarta”, nos introducía en el dramático ambiente de los adolescentes enfermos de cáncer óseo, y en medio del drama nos hacía sonreír -no para olvidarnos de la terrible situación de esas vidas, sino para resaltar todavía más la injusticia de esa condena a una muerte tan terrible como temprana- en ”¿Y tú quien eres?”, con una habilidad tan llena de ternura como realismo, nos introduce en ese camino al revés, donde un ser humano, mientras su cuerpo envejece, su mente va volviendo, de una forma terrible, a la infancia y al desconocimiento.
Cuando la película concluyó, la ovación fue tan larga como atronadora. La Reina Sofía, rompiendo las liturgias del protocolo, abandonó su asiento hasta llegar a la primera fila del anfiteatro, y extendió los brazos hacia el patio de butacas, como si quisiera saludar a Antonio que, en el centro del pasillo, escuchaba emocionado los aplausos, mientras unos ojos húmedos denunciaban que el brillante reguero, que se deslizaba sobre una de las mejillas de su rostro, tenía allí su origen.
Y algunos sabíamos el secreto de que el vasco de Lasarte se sacudiera el pudor, y exhibiera su tremenda emoción. Porque unos pocos sabíamos que había tenido que darse prisa por terminar la película, porque si no la acababa, si se demoraba mucho, podría ocurrir el terrible suceso de que, un día, en el rodaje, uno de los protagonistas, Manuel Alexandre, se acercara al director, y éste, confuso y dubitativo, le lanzara la terrible pregunta del título: “¿Y tú, quien eres?”. Porque Antonio sabía que padecía de Alzheimer. Algunos dicen que se enteró por la doctora que le asesoraba en la película, pero yo estoy convencido de que lo sabía antes y, por eso, quiso dejar su testimonio en una bella historia contada con su maestría habitual.
Todos los años, en estos días, me acuerdo de Antonio Mercero, de su maestría, de su gusto al cantar boleros entre amigos, de su talento, de su alegría ante un plato de verdinas, de su inteligencia y de su humildad. Y doy gracias porque, de momento sé, todavía, muy bien, quién era el gran Antonio Mercero.
*Comentario emitido en el programa La Linterna, por Luis del Val, en la cadena COPE, el día Mundial del Alzheimer