
Por Peter BABEL
5 de noviembre de 2026No entiendo mucho de huelgas. Es más: me parecen imposibles de vaticinar, de controlar y de neutralizar. Las huelgas, según me contó un sindicalista, son como las guerras: se sabe cuándo empiezan, pero se ignora cuándo terminan.
La última huelga de médicos de Madrid se observa un poco desganada, y en los médicos de familia parece como si no existiera, porque dicen que sólo ha hecho huelga un médicos de cada cien. (Y quién sabe si no será porque está acatarrado). A lo mejor influye que los médicos de familia de Madrid son los mejor pagados, qué se yo, pero cuesta observar que los médicos de Madrid hayan sido convocados a una huelga, y los del resto de España, no.
La que concitó la mayor unidad de médicos cabreados en toda España fue Mónica García, cuando era ministra. Sin embargo, cuando no era ministra, y convocaba huelgas de médicos contra la Comunidad de Madrid, apenas lograba reunir porcentajes apreciables. Hoy, está desaparecida antes del combate o, mejor dicho, antes del combate del próximo día 29.
A lo mejor, o a lo peor, con ella al frente la huelga de médicos en Madrid hubiera sido menos desganada y abúlica.