
Por Pedro Irigoyen, ex viceconsejero de Sanidad de Madrid y profesor de la URJC
19 de febrero de 2026Según el Ministerio de Sanidad en su informe sobre “Recursos Humanos, ordenación profesional y formación continuada en el Sistema Nacional de Salud, 2024”, el Sistema Nacional de Salud dispone de 176.918 médicos (llamados en estos días a la huelga), lo que supone disponer de una tasa global de 3,7 médicos por cada 1.000 habitantes. Según la Organización Médica Colegial, en España en 2025, había en 275.963 médicos colegiados en activo, entre lo público y lo privado. Es decir 4,39 médicos por cada 1.000 habitantes. ¿Son suficientes? Las cifras de la Organización Médica Colegial coinciden con las de Eurostat (entidad de la Unión Europea encargada de elaborar de forma independiente estadísticas sobre los Estados Miembros). Esta ratio, nos sitúa ligeramente por encima de la media de la Unión Europea. Si bien Suecia tiene 4,47, Alemania 4,66, Italia 5,35 y Portugal 5,8.
La Sanidad está transferida a las Comunidades Autónomas, y si en algo coinciden la mayoría de los expertos sobre financiación autonómica, así como los políticos de cualquier signo, es que ésta es insuficiente.
Por otra parte, si vemos el último Índice Regional de Competitividad de la Unión Europea en Salud (del 2022), nos encontramos que nuestro país está en 16,2 puntos porcentuales por encima de la media europea, siendo el líder en este índice la Comunidad de Madrid con 27,2 por encima de la media, seguido de la región de Estocolmo con 27 puntos. Por tanto, a pesar de tener recursos financieros escasos y un número de médicos ligeramente superior a la media europea, nuestra competitividad es alta.
Según Adam Smith y los factores productivos clásicos (tierra, trabajo y capital), y dejando de lado el factor tierra que carece de sentido en este ámbito, se puede deducir que, si el factor capital es limitado, si queremos mantener la competitividad, la productividad del factor trabajo debe ser alta o muy alta. Evidentemente, no sólo participa de esta competitividad los médicos sino también el resto de personal sanitario. Pero son los galenos los que en esta semana están convocados a la huelga.
En términos de costes laborales, una huelga como efecto inmediato genera una reducción de tales gastos, ya que se detrae de la nómina del trabajador los días que ha ejercido su derecho a huelga. Hay un pequeño ahorro para las Administraciones, pero no para el empleado. No tenemos datos oficiales del seguimiento e impacto económico de la huelga por parte del Ministerio de Sanidad. Algunos datos se han ido filtrando por las Comunidades Autónomas con efectos dispares, desde un seguimiento de mas del 24% en Andalucía o el 6,2% en Cataluña. Cada Comunidad Autónoma tiene su particularidad, Cataluña presenta mayor grado de externalización que Andalucía. Madrid señala un impacto económico superior a 5 millones de euros, habida cuenta de las miles de cirugías, consultas y pruebas diagnósticas aplazadas. Lo que señala Madrid es relevante porque en lo mediato sí se produce un coste, ya que los retrasos habrá que encararlos y esto sí genera costes futuros.
Pero hay otros costes, por ejemplo, los indirectos, como son el retraso de las altas de los pacientes y/o el absentismo laboral por el cuidado prestado por los familiares de los pacientes. Los costes de oportunidad, que un médico esté de huelga en vez de en su consulta. El coste de desconfianza, como consecuencia de una huelga que irradia en la productividad del factor trabajo. Los costes implícitos, por desmotivar a una plantilla cualificada. El coste relevante, por una mala decisión estratégica que supone tiempo perdido y menor productividad. Estos costes no se cuantifican, pero minan nuestra competitividad sanitaria.
El Premio Nobel de economía Paul Krugman decía que, "la productividad no lo es todo, pero a largo plazo lo es casi todo". La productividad es condición necesaria, pero no suficiente, para mejorar nuestra competitividad. Debemos valorar e incentivar los factores que deben coadyuvar a mejorar la productividad de nuestro principal factor productivo: el trabajo y el talento de profesionales considerablemente cualificados.