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Ceuta, mi visión

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Ceuta, mi visión
Manuel J. Guiote Linares, general médico

Por Manuel J. Guiote Linares, general médico

25 de agosto de 2026


Pensaba escribir sobre si el material sanitario destinado a Sanidad Militar se puede considerar material militar y, por tanto, gasto militar. Hay quienes creen que no, aunque sean militares y solo tengan “visión en túnel”. Pero, con la que está cayendo, lo dejaré para otro día.

Y la que está cayendo no es por causas atmosféricas -solo faltaba eso-, sino por la falta de decisión y liderazgo, unida al miedo y a un defecto que no es de los españoles, sino de sus políticos: estar pendientes únicamente del “voto de diario”, lo que los lleva a la incapacidad de prever.  

Y la que está cayendo está cayendo en Ceuta. Yo creo que es una invasión y un acto de guerra en el contexto de una “guerra hibrida”. Concepto que no es un invento moderno: la guerra siempre lo ha sido; de otro modo no existiría el dicho “en la guerra y en el amor todo vale”.  

No voy a hacer un análisis de las causas. Solo, modestamente, me voy a situar ante lo que ya ha pasado y ante lo que podemos hacer. Convengan conmigo en que la política del avestruz no nos va a sacar del lío. Se ha producido, lo diga “Agamenón o su porquero”, un desastre que ha causado sufrimiento y muertes, que afecta gravemente a Ceuta y que ha alterado profundamente la vida de la ciudad. Ha colapsado servicios esenciales para que sus ciudadanos puedan vivir dignamente y con seguridad. Y esto es malo para todos, también para los “invasores”, la mayoría de ellos víctimas.

¿Era inevitable el desastre? Creo que sí. D. Ricardo Fernández Tamarit, teniente coronel en 1920, jefe de la posición de Zoco de Telatza de Bu-Baker, en el informe Picasso, incoado tras el desastre de Annual dice:  “…hemos sido como de costumbre, víctimas de nuestra falta de preparación, de nuestro afán de improvisarlo todo y de no prever nada, de nuestro exceso de confianza, y todo aquello constituye una grave responsabilidad…”.

La Sanidad en Ceuta: breve y somero análisis

Por mi profesión, he trabajado y vivido ocho años en Ceuta. Soy médico militar y, por ello, y porque lo he seguido, conozco el problema sanitario de la ciudad.

El sistema sanitario de Ceuta es, de manera endémica y estructural, débil debido a:

Primero. - estar mal dimensionado. En situación de normalidad y sin ningún estrés ya funciona “cortito” de medios, hay un solo hospital público y que, en caso de quedarse sin capacidad operativa, la única alternativa que existe es la evacuación a la península, fue un tremendo error militar y social, que muchos denunciamos y que daría para otro artículo, cerrar el Hospital Militar, como ahora queda demostrado y fue una muestra del “cortoplacismo” y “del que venga detrás que arree”. La ratio médico paciente es mayor que en la península lo que hace que estos profesionales se vean sobrecargados, se alarguen las listas de espera y la calidad asistencial baje debido a la sobrecarga física y psicológica de los mismos. Los médicos, y más aún los especialistas, son remisos a ir a trabajar a Ceuta, puede que por desconocimiento y a pesar de que el sueldo es bastante más alto que en el resto de España, por algo será.

 Segundo. – desde mi punto de vista, y es objetivable, el equipamiento médico es escaso, el nivel tecnológico, no pienso en la comparación con los grandes hospitales, lo hago pensando en un hospital de cualquier capital de provincia, está por debajo del nivel de estos y no permite que se puedan realizar muchos procesos terapéuticos, viéndose obligados los médicos a evacuar a pacientes que ellos, por sus conocimientos, podrían tratar. Esta necesidad de evacuar enfermos con patologías que, en la mayoría de los lugares, se resolverían sin mover al paciente, es sin duda un factor de riesgo añadido al propio de la enfermedad. He oído en “boca” del presidente del Colegio de Médicos de Ceuta que la expectativa de vida de los ceutís es inferior a la del resto de los españoles. Yo pienso que, si la alimentación es igual, el nivel de vida más alto, las costumbres las mismas, la climatología “amable” etc., puede que esto se deba a las debilidades del sistema sanitario.

Tercero. - ya he comentado el mal dimensionamiento y la falta de una reserva que permitiera mantener el sistema con una garantía de calidad en la asistencia en circunstancias anormales, que lo tensionen y se necesiten más cantidad de medios materiales y humanos, como son los casos de, emergencias, desastres y catástrofes naturales o causados por el hombre. Creo que no se tienen previstas estas situaciones y la prueba la tenemos con los últimos acontecimientos que han sacado a la luz la situación de equilibrio inestable en la que obligan a vivir a la población de Ceuta, haciendo bueno el título de la novela “la insoportable levedad del ser”. Lo ocurrido en Ceuta es un desastre de tremenda magnitud, se ha duplicado la población en horas, situación difícil de manejar, y esto generaría un problema enorme que afectaría a todos los servicios públicos en cualquier parte del territorio español pero, en estos casos, podrían repartir a los “ocupantes” por los territorios vecinos y recibir fácilmente ayuda de éstos paliando la situación, pero en Ceuta no es viable por su singularidad, por lo que necesita, en mayor medida, inteligencia, protección y capacidad de respuesta autónoma inmediata, es decir: PREVISIÓN Y CAPACIDAD DE RESPUESTA.

Desconcierto. Ocurrencias. Ideas.

Sin duda, ante lo ocurrido en Ceuta, entrada inesperada, para los ceutís, de unas 80.000 personas en una población de 80.000 ciudadanos y dimensionada para poder atender las necesidades de ese número, produce una situación de desconcierto y confusión en la comunidad, que durara menos, en el tiempo, cuanto más robusta sea su organización y con más recursos humanos, materiales y organizativos cuente y todo unido a medidas de previsión y planes de contingencia actualizados, conocidos y entrenados. Pero, aun con todos los “deberes hechos”, necesitaría, como parte de un todo, su apoyo y no por caridad sino por derecho propio. Ceuta es España y todos los recursos nacionales son y están a disposición de todos los españoles. Medios materiales, organización, acción exterior, fuerzas de seguridad del estado, FFAA.  etc., todo lo que pagamos entre todos, puesto al servicio de todos. Si esto es la teoría, no se materializa en la práctica.

La sensación, de la decisión tomada en lo referente a la “invasión” en Ceuta, es decir en España, es: “con tu pan te lo comas”. Algo habrá que hacer, ya ha pasado, ya hemos dejado que pase, ya han entrado. ¿Cómo lo vamos a arreglar? La verdad es que no es fácil. Lo primero es tener la voluntad de hacerlo y que pasa por sacar a los “ocupantes” y hacerlo como sea, no han sido invitados, no han entrado legalmente, la entrada ha sido planeada, alentada y permitida por un país extranjero y, ¿no hay forma de defenderse?

Está claro que una maraña de normativa, basada en leyes, posiblemente redactadas pensando, en poner parches y en lo que quieren oír los que “me sostienen” y no en el bien común. Con la permanente excusa del “señorita yo no he sido”: ha sido Europa, es la comunidad autónoma, son los xenófobos, es la ley y hay que cumplirla, como no puede ser de otra manera. Pero ¿se podría cambiar, la ley, si no es útil?  

Todo ello los lleva a un callejón sin salida que ellos mismos han creado y que los hace inoperantes y les impide solucionar el problema. Pero tienen que tener claro que no hacerlo supone el riesgo tremendo de que el sufrimiento insoportable de la población la lleve a tomarse la” justicia por su mano”.

Llegados a este punto, los responsables y los opinadores, que opinan de forma interesada o sin suficiente conocimiento, todos, tienen OCURRENCIAS y reclaman el “comodín” del público, que vengan médicos, sin pensar que para actuar necesitan infraestructura, medios técnicos y logística, que pongan “carpas” pero estas necesitan servicios y espacio, que les den de comer, y ¿las cocinas?, que hace falta seguridad, más policía, ¿y de dónde vienen? ¿y donde viven? ¿y dónde llevan a sus hijos al colegio? ¿Y a dónde van si se ponen malos, a los ya colapsados servicios de Ceuta? Es decir, que aunque fuera con tiendas de campaña, hay que planificar y construir otra ciudad.  

Sin ideas, sin determinación, sin capacidad operativa, ya solo queda la manipulación de la información y el “relato” para quedar bien, y hay que recurrir a la buena fe y la conciencia de la “gente” y apelar a la vulnerabilidad. ¿Y qué más vulnerable que los menores? y, si son niñas, más aún. Así que como son tan “buenos”, se van a llevar a quinientas niñas a la península. ¿Han pensado en la Constitución? Que yo sepa no se puede discriminar por razón de sexo. Los niños, masculinos, ¿no son vulnerables, no pueden ser víctima de trata, no pueden sufrir abusos? Y además algo “huele mal”, se va a encomendar la gestión y cuidado a “organizaciones especializadas” en estas situaciones. ¿Se podría pensar que detrás de la medida hay un negocio de la desgracia? La lógica dice que los niños estén con sus padres y si tienen que, por las razones que sea, ser tutelados por el Estado, en este caso tiene que ser el marroquí.

Pero aquí no para la cosa, ya todo mal, solución: Mando único y Fuerzas Armadas. La panacea.

Creo que mando único ya lo hay. El presidente del Gobierno. No ha sido un intento; ha sido una invasión que ha producido un desastre y hay que defenderse y que yo sepa la DEFENSA no está transferida. ¿Es que ahora no manda nadie?, ¿no hay responsable?, ¿no hay nadie al mando de la nave? Puede que no y todo funcione por inercia y ellos sobren. Puede que lo que sí haga falta sea un Mando Unificado Específico para coordinar todas las acciones referentes a la solución de este problema en el que los responsables de la ciudad autónoma de Ceuta, con su presidente a la cabeza, ejerzan el liderazgo.

A la desesperada, todos piden la participación de las Fuerzas Armadas. Cuando se les requiere para solucionar todos los problemas, algo va mal. Lógicamente son recursos nacionales y sus miembros servidores públicos, pero creo que su misión es otra, puede que defender la integridad territorial e impermeabilizar la frontera defendiendo a la nación de invasiones, con las armas si hace falta pero, para lo que no están es para lavar la cara de los políticos de turno, ni para hacer el ridículo “vestidos de guerra”, con casco, chaleco antibalas, porta equipo de combate, etc., y un palo, perdón defensa, para hacer labores de “pastoreo”. Penosa imagen que solo transmite debilidad. ¿Y que se necesita?: Cocinas, el Ejército. Carpas, el Ejército. Letrinas, el ejército. Sanidad, el ejército (en este apartado profundizare un poco ya que es mi negociado). Sin pensar si existen los recursos, en que cantidad y en qué condiciones de operatividad, después de años de presupuestos cicateros para Defensa, y una posible mala priorización de las necesidades. Si pensamos, tendríamos sensación de duelo.

Según los “opinadores”, si hay un problema sanitario, que las Fuerzas Armadas lleven sus medios; hospitales de campaña, barcos hospitales, laboratorios, médicos, enfermeros, soldados sanitarios. ¡Qué desconocimiento! Eso, gracias a los militares con “visión en túnel” antes mencionados, existía, estaba, pero ya no existe ya no está. Decidieron externalizar la sanidad de campaña y cobijarse bajo el paraguas del 112, confiándoles las necesidades de asistencia en emergencias y actividades de preparación que, en muchos casos comportan riesgo, no se debieron de dar cuenta que el 112 no va a la guerra y que Sanidad Militar también tiene que prepararse, Dios coja confesados a nuestros soldados. Alguno de esos militares, con vista parcial para el servicio y larga para sus intereses, se justificó con que, “no hay médicos” en lugar de preguntarse el porqué de esa realidad, con que, “en contacto con el enemigo no están los médicos que son escasos y caros”, actúan los “paramédicos”, etc., tremendo y negligente engaño. Ellos, que niegan el médico a los soldados, “quieren ir a los mejores médicos” cuando enferman y será más fácil que mueran de parto que “al frente del enemigo”, nunca han estado “donde se ganan las medallas”. Son los responsables, no, pero sí los culpables. Le han hecho perder a las Fuerzas Armadas la CAPACIDAD DE APOYO SANITARIO, difícil de conseguir, imposible de improvisar y factor crítico para el éxito de las operaciones.  

La realidad es la siguiente, en el Ejército de Tierra su personal no se ha reducido en sus últimos siete años, pero su Sanidad Militar se ha reducido a menos de un tercio en personal y más en material. Si alguno de ustedes preguntara al Mando, la contestación que recibiría sería es que se mantiene la misma capacidad de Apoyo Sanitario. “Donde está la bolita”. Si lo anterior afecta al todo, no puedo cerrar el párrafo sin referirme a la parte, es decir al gran problema que se ha creado con el cierre, en su momento, del Hospital Militar. Creo que esa decisión conllevaba una gran responsabilidad y tiene, lo digo en presente, una trascendencia muy negativa para la ciudad y sus ciudadanos y compromete gravemente la operatividad y las posibles operaciones futuras de nuestras Fuerzas Armadas. Si también preguntaran la respuesta que recibirían, seria parecida.  

Tenemos barcos hospital: NO; hay algún buque con capacidad quirúrgica. Hay hospitales de campaña: NO. SÍ, hay algún equipo quirúrgico de campaña, que no creo que sea lo más apropiado para esta situación, en caso de que se necesite atender procesos quirúrgicos, los cirujanos militares pueden operar en el hospital de Ceuta reforzando sus capacidades. SÍ, se podrían activar puestos de socorro para Atención Primaria. Equipos DDD (desinsectación, desratización y desinfección) seguro necesarios. Algún equipo de medicina preventiva y control de agua y alimentos. Se puede hacer algo, sí, pero sería poner un parche. La solución al problema debe ser estructural no coyuntural.

Como vemos, todas las víctimas tienen que ser atendidas, como lo son los prisioneros de guerra, estoy de acuerdo; pero, en esta realidad actual, en este territorio español, las verdaderas víctimas, los ceutís, parecen estar abandonados a su suerte.  



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