
Por Tomás Toranzo, expresidente de la Confederación Española de Sindicatos Médicos
10 de septiembre de 2026La profesión médica lleva años reclamando mejoras laborales esenciales que ni el Estatuto Marco vigente ni el anteproyecto actualmente en negociación han incorporado, y cuya ausencia ha sido el detonante del conflicto que desde hace más de un año afronta el SNS, con movilizaciones continuas, manifestaciones y múltiples jornadas de huelga. Esta situación ha podido dar, en ocasiones, la impresión de que una de nuestras reivindicaciones más estratégicas —la creación de un ámbito específico de negociación dentro del SNS— quedaba en un segundo plano. Nada más lejos de la realidad: para la Confederación Española de Sindicatos Médicos (CESM), esta reivindicación ha sido siempre central y determinante.
Esta reivindicación no solo no resta importancia al resto de reivindicaciones que debe contener nuestro propio estatuto, sino que constituye la condición sine qua non para poder lograrlas de manera adecuada, ahora y en el futuro. El ámbito específico es la herramienta estratégica que permite ordenar, proteger y garantizar todas nuestras reivindicaciones laborales, porque es dentro de nuestra relación laboral donde se ejercen las funciones, competencias y responsabilidades que caracterizan, diferencian y singularizan a la profesión médica.
Sin este ámbito propio, cualquier mejora queda expuesta a interferencias de colectivos cuyos intereses, legítimos pero distintos, no coinciden con las de los médicos y facultativos. Con él, en cambio, todas las reivindicaciones pueden negociarse, actualizarse y corregirse de manera coherente, estable y sin distorsiones.
El modelo actual de negociación, basado en la Ley Orgánica de Libertad Sindical, obliga a que la representatividad sindical se determine mediante elecciones celebradas dentro de las estructuras organizativas del SNS —servicios de salud, centros, áreas e instituciones públicas— en las que la profesión médica es minoritaria. Este sistema genera una distorsión evidente: las organizaciones que obtienen la condición de “más representativas” lo hacen gracias al voto mayoritario de colectivos no médicos, y sin embargo negocian y deciden sobre cuestiones que afectan directamente a la profesión médica, incluso cuando sus intereses son contrapuestos a los de los facultativos.
Este desequilibrio estructural impide que los médicos y facultativos puedan negociar en igualdad de condiciones materias que son esenciales para la calidad asistencial y para la sostenibilidad del SNS. Entre ellas:
Condiciones laborales específicas del ejercicio médico: jornada, guardias, descansos, turnos, nocturnidad, disponibilidad, riesgos psicosociales y penosidad.
Organización asistencial y autonomía profesional, incluyendo responsabilidad diagnóstica y terapéutica, límites competenciales y garantías de seguridad clínica.
Carrera profesional y desarrollo profesional continuo, con criterios homogéneos y vinculados a la evidencia científica.
· Formación especializada (MIR): supervisión, acreditación docente, condiciones laborales de los residentes y planificación de plazas.
· Movilidad, provisión y selección de plazas, adaptadas a la singularidad de la profesión médica.
· Situaciones administrativas y previsión social: jubilaciones, prolongación de la vida activa, bajas por incapacidad temporal, maternidad, paternidad, conciliación, excedencias y otras situaciones vinculadas a la protección social.
Todas estas materias requieren una negociación rigurosa, especializada y coherente con la responsabilidad que la sociedad exige a los médicos y facultativos. Sin embargo, en el modelo actual, la profesión médica no puede defenderlas adecuadamente, porque su voz queda subordinada a mayorías ajenas y a intereses que no siempre coinciden con los de la profesión.
Por ello, es imprescindible una ley ad hoc, plenamente compatible con la Ley Orgánica de Libertad Sindical, que:
· Reconozca la singularidad de la profesión médica como profesión habilitante, regulada y sometida a estándares europeos.
· Establezca un ámbito de negociación propio para médicos y facultativos dentro del SNS, que concentre todas las materias vinculadas a su relación laboral y garantice una negociación especializada, coherente y no subordinada a intereses ajenos a la profesión.
· Establezca mecanismos de representatividad propios, que no dependan de elecciones sindicales en entornos donde la profesión es minoritaria.
· Garantice que la negociación de las condiciones de los médicos y facultativos no quede subordinada a intereses contrapuestos a los de la profesión.
· Ordene de manera coherente la interlocución con las administraciones públicas: Ministerio de Sanidad y Consejerías de Salud de las distintas CC.AA.
· Permita negociar con las administraciones competentes —Ministerio de Seguridad Social, Ministerio de Presidencia u otros organismos— las materias de previsión social que afectan directamente a la profesión.
Este ámbito específico no sustituye ni elimina las mesas de negociación existentes: las mantiene plenamente operativas para el resto de los profesionales y trabajadores del SNS, mejorando su funcionamiento y transparencia al delimitar con claridad qué materias corresponden a cada colectivo. Para los médicos y facultativos, en cambio, un ámbito específico de negociación nos permitiría constituir mesas de negociación propias, plenamente diferenciadas y sin relación jerárquica alguna con las actuales, garantizando que sus condiciones laborales se negocien de manera especializada y sin interferencias de intereses ajenos a la profesión. Todo ello contribuirá , además, a mantener y reforzar el liderazgo clínico en el proceso asistencial.
Y aunque esta reivindicación se centra en el SNS —porque es ahí donde se desarrollan las movilizaciones actuales—, una representación profesional correctamente ordenada debería, en el futuro, abarcar también otros ámbitos laborales donde el médico sea asalariado, garantizando coherencia en todo el mercado laboral médico, en sintonía con cómo está representada, desde el punto de vista laboral, nuestra profesión en Europa.
Dar salida a este conflicto mediante una negociación responsable —en la que tanto el Ministerio de Sanidad como el conjunto del Gobierno deben asumir su papel en la génesis y el mantenimiento del problema— no solo permitiría abordar adecuadamente nuestras justas reivindicaciones, sino también hacer viable, sostenible y de excelencia el actual Sistema Nacional de Salud, garantizando que siga respondiendo a las expectativas y necesidades de la ciudadanía con la calidad que merece.