
Por Peter BABEL
13 de abril de 2026Hay decisiones que ha tomado doña María Jesús Montero Cuadrado que nunca le agradeceremos bastante. No me refiero sólo a su decisión de abandonar la vicepresidencia del Gobierno y la importante cartera ministerial de Hacienda, para venir en auxilio de los ciudadanos andaluces, que tanto la han añorado, sino a la dolorosa renuncia -me imagino- de doctorarse en Medicina y Cirugía y no haber ejercido nunca de médico.
Poseer una vocación, esforzarse en llevarla a cabo y, tras lograrlo, renunciar a ella debió ser una decisión fundamental en su biografía.
Pero esa humildad demostrada no deja atrás algo que a cualquier político le cuesta muchísimo: rectificar. Y ella, sin ninguna soberbia, está dispuesta a rectificar lo que fue su labor como consejera de Sanidad en la Junta de Andalucía, durante ocho años. En ese mandato disminuyeron los médicos contratados y hasta el presupuesto de la Consejería de Sanidad.
Pasados los años, una vez que demostró su falta de favoritismo hacia los médicos, ahora está preparada para hacer todo lo contrario de lo que llevó a cabo, sin que se le caigan los anillos, las pulseras, los caireles o lo que se lleve en Triana, que la señora es trianera.
Y no le da reparo que eso se conozca públicamente y, el otro día, organizó una manifestación para protestar contra la Consejería de Sanidad, que ella dirigió desde 2004 a 2012, en lo que parece una rectificación. Es decir, esta vez no echará médicos a la calle, ni disminuirá el presupuesto. Claro que para que pueda rectificar tendrá que conseguir que le voten como presidenta de la Junta de Andalucía.