
Por Fernando Prados, ex viceconsejero de Sanidad de Comunidad de Madrid
8 de enero de 2026Medicina Responsable se ha hecho eco del informe Transparency Life Sciences de Cushman & Wakefield que apunta que España está viviendo un punto de inflexión en el ámbito de las ciencias de la vida. Nos estamos refiriendo al conjunto de disciplinas, industrias y tecnologías dedicadas a estudiar, comprender, mejorar y proteger la vida humana, animal y vegetal. Es, en definitiva, todo lo que impulsa la innovación biomédica y sanitaria.
No es un sector único, sino un ecosistema que combina ciencia, tecnología, industria y salud. No vamos a comprender, y menos resolver, los problemas de ningún sistema de Salud sin valorar sus sinergias con el resto de sectores.
El informe sitúa al país entre los diez principales mercados europeos y lo proyecta hacia el Top 5 en los próximos años. Pero más allá de los datos económicos, hay una lectura que merece especial atención: el impacto que este crecimiento puede tener sobre los sistemas sanitarios, los profesionales y, en última instancia, los pacientes.
En un momento en el que los sistemas de salud afrontan desafíos estructurales (envejecimiento poblacional, cronicidad, presión asistencial y necesidad de innovación), el desarrollo del sector Life Sciences no es solo una oportunidad económica sino una palanca estratégica para reforzar la capacidad de respuesta del sistema sanitario. La biotecnología, la investigación clínica, la producción farmacéutica avanzada y las tecnologías médicas no son industrias aisladas, son el motor que permite a los hospitales disponer de mejores diagnósticos, terapias más precisas y herramientas que optimizan la práctica clínica para sus pacientes.
Los profesionales sanitarios van a encontrar en este ecosistema un aliado fundamental. La innovación biomédica, además de mejorar los resultados clínicos, dignifica la práctica profesional, facilita la toma de decisiones, reduce la variabilidad y permite que el talento clínico se apoye en evidencia robusta y tecnología fiable. La colaboración entre industria, hospitales y centros de investigación está generando un entorno donde el conocimiento fluye y se transforma en soluciones reales y donde los profesionales pueden encontrar la motivación que se está perdiendo.
Y todo ello converge en el punto más importante que es el beneficio para los pacientes. Un país que invierte en ciencias de la vida es un país que acelera diagnósticos, personaliza tratamientos, reduce tiempos de espera y ofrece terapias más seguras y eficaces. La innovación no es un concepto abstracto, es una persona que recibe antes un diagnóstico, una familia que encuentra una opción terapéutica donde antes no la había, un paciente crónico que vive con mayor calidad de vida… es lo que cada día buscan los sistemas sanitarios.
España y sus comunidades autónomas tienen la oportunidad y la responsabilidad de consolidarse como un referente europeo porque una Life Sciences fuerte fortalece el sistema sanitario, impulsa a los profesionales y mejora la vida de los pacientes. Ese es el verdadero sentido de esta carrera hacia el liderazgo.