
Por Clara Bravo
1 de abril de 2026Una investigación, llevada a cabo en Reino Unido y Canadá, ha llegado a la sorprendente conclusión de que los niños comienzan a engañar a sus padres a partir de los diez meses.
Bueno, hay superdotados de la mentira, que se inician a los ocho meses. Mi compañera, Nuria Cordón, al enterarse, ha comentado que esos niños tan tempranos en falsedades, seguramente se convertirán en políticos de éxito.
La investigación es seria, y no resulta preocupante, porque se perfecciona con la edad, sobre todo a los dos años y, luego, la educación emocional -y ética- de la familia, proyecta los valores, suponiendo que el bebé, que comenzó a mentir a los ocho meses, viva en una familia con valores.
Parece que en los primates no sucede eso con tanta normalidad, e indica que la mentira es un arma de supervivencia y defensa, vamos, que está unida a la evolución. (Espero que Pedro Sánchez no se entere de esta noticia, porque será inaguantable cuando compruebe que es una superdotado).