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Tussi, la droga de lujo que tiñe de rosa el ocio nocturno

Entre los peligros se encuentra la ansiedad, ataques de pánico, hipertensión arterial, arritmias cardiacas, cefaleas o vómitos

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Por Lucía de Mingo

1 de junio de 2022

El tussi, o también conocido como “la cocaína rosa”, es una de las drogas que tiñe de rosa las noches de Ibiza, Marbella, Madrid o Barcelona. Su llamativo color caracteriza a una de las drogas sintéticas que están de moda. Además de que son fáciles y baratas de fabricar, sus formas y colores son uno de sus reclamos.

Lejos de lo que pueda parecer, el director médico de Medicina Responsable, Pedro Gargantilla, afirma que la droga lleva casi cinco décadas en circulación. Y es que Alexander Shulgin fue el primero en sintetizarla en 1974. Esta sustancia adictiva pertenece a la familia de las anfetaminas, con una fórmula química estructural muy similar a la de la adrenalina. Pero ¿qué hace? Sus efectos pueden tardar en manifestarse entre una y dos horas y pueden durar entre cuatro y ocho horas. Los más comunes, aumento de energía, cambio de percepción de la realidad, dilatación de pupilas, cambios emocionales, confusión…

A este polvo rosa, que también se presenta en forma de pastillas, se le conoce entre la población más joven como “tussi” pero ¿de dónde viene ese nombre? La palabra “tussi” es una abreviatura de “tusibí”, es decir, de una feniletilamina psicodélica de la familia 2C-B (Two C-B, en inglés). A pesar de que su nombre está vinculado a esta sustancia, pocas veces la contiene.

Según algunas asociaciones, tras analizar muestras de “tussi” solo el 5% la contenían. Esto implica que el 95% de esta droga está compuesta por un conjunto de sustancias psicoestimulantes que varían en función de quién diseñe la droga. Ketamina, MDMA, cafeína, anfetaminas y, en pocos casos, medicamentos como el ácido salicílico, el levamisol o el dextrometorfano.

En función de la dosis sus efectos pueden variar. Una dosis se considera baja cuando es menor de 10 mg, media cuando se sitúa entre los 10 y lo 24 mg y alta entre los 25 y los 40 mg. Las consecuencias variarán en función de factores como la pureza de la sustancia, la tolerancia individual, el estado físico y emocional de quien la consuma, cómo se administre, si se mezcla con otras sustancias y en qué contexto se consume.

Como todas las drogas, tiene sus riesgos, y en determinados casos, más peligrosos de lo que se cree. Entre ellos ansiedad, ataques de pánico, agitación, hipertensión arterial, arritmias cardiacas, cefaleas, vómitos, sudoración… Además, Gargantilla señala que también puede provocar el desarrollo de trastornos en la esfera psiquiátrica como la despersonalización y los brotes psicóticos. Eso sin tener en cuenta que el consumo de este tipo de sustancias también puede poner en peligro la integridad de otras personas.



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