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La fe mueve montañas y mejora positivamente la salud

Según el doctor Harold. G Koening, las personas creyentes son más felices y cuentan con una mejor salud mental

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Por Gema Puerto

12 de abril de 2022

Tener fe, o cierto grado de espiritualidad, ayuda a superar y convivir con ciertas enfermedades crónicas. Las personas creyentes son más felices y cuentan con una mejor salud mental que los ateos o los agnósticos. El estudio del doctor Harold. G Koening Spirituality, religiousness, and mental health: A review of the current scientific evidence así lo demuestra. La religiosidad suele asociarse con mayor optimismo y bienestar psicológico, lo que influye en la salud general y, por lo tanto, en el sistema inmunológico.

Además, como explica la psiquiatra Maribel Rodríguez, especializada en temas de espiritualidad y autora del libro “Más allá del Narcisismo Espiritual”, “algunos estudios muestran correlación entre práctica espiritual y tener una mejor inmunidad (aunque es difícil determinar científicamente si se da una relación causa-efecto)”. Para Rodríguez, "la espiritualidad y la religiosidad ayudan a afrontar mejor la enfermedad e incluso la muerte (siempre y cuando se tenga una visión positiva de lo que pueda pasar después de la muerte, quienes creen en un Dios castigador lo pasan peor incluso que los ateos). La espiritualidad aporta fortaleza y esperanza en momentos de dificultad y ayuda a encontrar un mayor sentido a la vida, incluso en situaciones de gran sufrimiento. Además, ayuda a tener menos adicciones, más resiliencia y mejor calidad de vida en enfermos.

También hay estudios que demuestran que las personas religiosas padecen menos Alzheimer y depresión, aunque en estos casos, como explican los psiquiatras como Rodríguez, es posible que “influyan también ciertas variables como el apoyo social que favorece la religión y el tener una vida ordenada y estructurada, con menos tendencia a tener hábitos de vida perjudiciales (como el consumo excesivo de alcohol)”. Por ejemplo, es interesante que en algunos estudios se ha encontrado que las monjas de clausura tienen menos alteraciones en su calidad de vida y capacidades derivadas del Alzheimer, que otras personas de la misma edad, con la misma enfermedad.

Medjugorje y el poder de la oración
Para Juan García, autor del libro Medjugorje, un libro para comprender por qué más de 40 millones de personas han acudido a una pequeña aldea católica de Bosnia-Herzegovina a rezar a su virgen “la fe ayuda a enfrentar enfermedades y eso a veces, ayuda a la curación. La persona que tiene fe tiene esperanza y eso es positivo ya que es la antítesis de la desesperanza. El que cree, más allá de las penas y dolores tienen esa esperanza. Mi padre falleció de una ELA y yo que tengo fe me ilusiona saber que algún día me sentaré a hablar con él”.

Está claro que la religiosidad es un fenómeno universalmente arraigado que trasciende épocas y culturas. Hasta Darwin hizo referencia a ella, asegurando que la tendencia a la religiosidad se podría explicar científicamente, como un proceso de selección natural que ha proporcionado ventajas para la supervivencia del Homo sapiens.


 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



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